miércoles 15 abril, 2026

Entre la música y la mente de Fran Carzino: la búsqueda artística de un “mupsicólogo” del under

En la escena independiente, donde conviven múltiples estilos y formas de expresión, emerge una propuesta que cruza la música con la psicología y pone el foco en la experiencia humana. Así se define el proyecto de Fran Carzino, quien acuña un concepto propio para explicar su identidad artística: “Quiero tomar un neologismo que me dijo mi papá… ‘mupsicólogo’. Es una mezcla entre músico y psicólogo”.

Esa dualidad, según cuenta, se gestó desde la infancia. “A mí me gustó mucho siempre escuchar el alma humana… ya desde mis 7 u 8 años empezaba a ponerle voces a personajes, a escribir cuentos”, relata. Con el tiempo, esa inquietud se transformó en canciones y en una necesidad de llevar el cuerpo al escenario: “Empecé a ver en el escenario una forma de pararme, de expresar lo mío que me resultó muy atractiva”.

Para el artista, su obra es una herramienta de autoconocimiento y de conexión con otros. “Todo el arte mío lo considero como una forma de expresarme yo, de entenderme como ser humano y de entender a otros”, afirma. En ese camino, su formación profesional también tuvo impacto: “Mi formación en psicología cambia la manera en la que compongo, en la que pienso la música”.

Desde su rol como psicólogo clínico, destaca la importancia de la subjetividad: “No hay un punto de vista definido para las cosas… escucho una multiplicidad de historias que me hacen siempre correrme de que hay un punto de vista real y absoluto”. Esa mirada se traduce en una propuesta musical ecléctica: “Puedo hacer un hardcore punk o un tema pop meloso… considero que el ser humano tiene muchos colores”.

El proyecto que lidera, “Fran Carzino y lavanda”, también rompe con la lógica tradicional. “Yo lo considero más que una banda… un ente artístico”, explica, al tiempo que detalla la participación de actores, pintores y músicos en sus shows. Incluso incorpora elementos conceptuales como Dino, su alter ego: “Es un peluchito violeta que dice cosas picantes… le habla a los niños, pero también toca a los adultos”.

En su recorrido, reconoce tensiones propias del mundo artístico actual. “Me ha pasado sentir que estaba creando más para mostrar que para decir algo”, admite. Y agrega: “Hoy por hoy me encuentro mucho más relajado… puedo mostrar una faceta más popera o más teatral, pero todo convergiendo en el mismo show”.

Sobre el presente de la música independiente, plantea una crítica al peso de los números y las redes: “El pedido de reconocimiento a través de un like… ni siquiera de una escucha”. Frente a eso, propone revalorizar el vínculo real con el público: “¿Qué te llevó una canción mía?… yo también me nutro con el público”.

En esa línea, también cuestiona la lógica de la masividad: “Hoy hay 70 oyentes mensuales… 70 personas no entran en mi casa, es un montón de gente, hay que darle valor a eso”. Para él, el desafío pasa por redefinir el éxito: “¿Qué es llegar? ¿Llegar a dónde?”.

A pesar de las dificultades, asegura que es posible sostener un camino propio: “Cuesta, pero… logré encontrar herramientas para ser más fiel a mí mismo”. Entre ellas, destaca el contacto directo y la circulación en espacios alternativos: “Encontré un hueco para ser genuino dentro de lo mío”.

En cuanto a la escena under, rescata su autenticidad: “Hay gente que sigue siendo realmente muy apasionada… hoy eso vale doble”. Y subraya el valor de lo presencial: “La herramienta de difusión que más me sirvió fue poner el cuerpo, tocar en vivo”.

Actualmente, el artista celebra el lanzamiento de su último trabajo: “Hace poquito saqué ‘El cuarto’, mi flamante álbum nuevo… creo que sintetiza toda mi obra”. Además, anticipa lo que viene: “Estoy trabajando en ‘El Baúl’, un disco más oscuro, más introspectivo, más visceral”.

Mientras continúa desarrollando su propuesta, el “mupsicólogo” reafirma su búsqueda: una música que explore la complejidad del ser humano y construya sentido más allá de los algoritmos.

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