miércoles 1 julio, 2026

El Eternauta en la pantalla de Netflix: ciencia ficción con memoria e identidad

Comienza con una nevada silenciosa y termina con la comprensión de que el mundo tal como lo conocíamos ya no existe. El Eternauta , es la ambiciosa producción distribuida por Netflix que adapta la historieta creada por Héctor German Oesterheld, obra cumbre de la ciencia ficción y la historieta argentina. El Eternauta  no sólo es una serie de ciencia ficción post apocalíptica, sino también una meditación sobre la pérdida, la resistencia y la comunidad en tiempos de desintegración .

El Eternauta , obra maestra de la historieta nacional 1957 escrita por Héctor Oesterheld e ilustrada por Francisco Solano López para la revista HORA CERO ,fue  capaz de tocar una fibra sensible en la cultura popular argentina, anticipándose incluso al advenimiento de la dictadura militar de 1976, con una trama de corte ciencia ficción pero con claras implicancias políticas y sociales. Aquel contexto de la obra original, hoy dialoga con un momento histórico particularmente delicado para Argentina y en general para el mundo entero, azotado por nacionalismos con el individualismo como bandera

El proyecto firmado por Bruno Stagnaro ,  lidera un sólido elenco encabezado por  Ricardo Darín junto a Carla Peterson, César Troncoso, Andrea Pietra, Ariel Staltari y Marcelo Subiotto . Seis episodios tensos y cargados de contenido -que aportan al debate- que nos transportan a la Buenos Aires actual, repentinamente devastada por una especie de nevada mortal, que mata instantáneamente a la gran mayoría de la población, obligando a los sobrevivientes a refugiarse en espacios cerrados, con tecnologías e infraestructuras colapsadas. 

En este escenario apocalíptico, seguimos a Juan Salvo y sus amigos, obligados a unir fuerzas para salvarse mientras intentan comprender el origen de esta amenaza mortal. Su lentitud inicial, el silencio, las largas miradas que llenan minutos enteros sin acción, son parte de un dispositivo narrativo que exige paciencia pero que devuelve densidad en su progresión. Pero por, sobre todo: pide memoria.

Esta elección estilística confiere a El Eternauta un carácter más cercano al cine de autor que a la serialidad mainstream, convirtiéndo en un objeto atípico dentro del catálogo de Netflix. El riesgo, sin embargo, es que esta atmósfera enrarecida pueda desanimar a los espectadores menos pacientes. Paradójicamente, justo cuando la serie cambia de ritmo -en la segunda parte- volviéndose más viva y coral, ahora sí, algo más arraigada a la historieta original creada por Héctor German Oesterheld y Solano López. 

El director Bruno Stagnaro , figura central del nuevo cine argentino , construye un paisaje urbano desolado que recuerda, en su potencia visual, al Londres de 28 días después . El aspecto visual es uno de los puntos fuertes : con  efectos digitales que alcanzan el estándar de Hollywood, la atención al detalle es evidente. El equipo desarrolló cinco tipos diferentes de nieve, utilizando materiales como jabón espumoso o sal de mesa, según las necesidades. Los decorados, el vestuario improvisado, las máscaras de gas, transmiten una estética artesanal, casi ciberpunk. Cada rincón, cada objeto, habla de un mundo ahora en pedazos.

Pero El Eternauta es también —y sobre todo— un producto argentino. Sus raíces culturales son profundas y su fuerza simbólica proviene del contexto histórico que la generó. Las sombras de la guerra de Malvinas, el trauma de la crisis del  2001 y las tensiones entre el individualismo de la ideologías de derecha y el colectivismo peronista recorren el relato como una marca de nacimiento

La verdadera fuerza de la serie reside en su capacidad de hablar simultáneamente del pasado y del presente, reactivando la memoria como herramienta de resistencia. Es una historia profundamente “local”, que al mismo tiempo logra ser universal. El trauma de la dictadura argentina se refleja en los diálogos, en las atmósferas, incluso en los silencios significativos que marcan la narración. 

Bruno Stagnaro, junto con el guionista Ariel Staltari, han creado finalmente una adaptación auténtica, precisa, pero inevitablemente limitadA, respecto de la profundidad propuesta en las páginas y viñetas originales de 1957. No obstante, esta adaptación de Nertflix es capaz de demostrar que la ciencia ficción todavía puede ser una herramienta de reflexión política y social, y no sólo entretenimiento.

Reseña de Javier Califano para Diario Lomas

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