sábado 18 abril, 2026

Anteojito, una revista que educó y acompañó a las infancias durante casi cuatro décadas

Durante 37 años, la revista Anteojito fue una presencia constante en la infancia de miles de chicos y chicas en la Argentina. Creada por el historietista Manuel García Ferré, la publicación se transformó en una herramienta educativa y de entretenimiento, con una propuesta integral que incluía historietas, notas didácticas, juegos y secciones pensadas para estimular la curiosidad.

García Ferré llegó a Buenos Aires a los 17 años desde España, con una carpeta de dibujos bajo el brazo. Años más tarde, en 1964, lanzó el primer número de Anteojito, que con el tiempo se convirtió en una de las revistas infantiles más populares del país. Su personaje de enormes gafas, que componía el binomio central junto con su inseparable tío Antifaz, fue el rostro de una publicación que buscaba acercar el conocimiento de forma accesible.

A lo largo de sus 1.925 ediciones, los lectores encontraron en sus páginas una combinación de educación y entretenimiento. Las secciones iban desde “Aprendamos jugando”, pasando por cuentos clásicos adaptados, artículos de divulgación, juegos y materiales para recortar y pegar en los cuadernos escolares. También se destacaban contenidos sobre historia, ciencia, arte y cultura general argentina.

Entre sus historietas se encontraban personajes como Hijitus y el barrio de Trulalá, Neurus, Calculín, Pichichus, Pucho, Petete, Piopio y la vaca Aurora, quienes también alcanzaron popularidad en la televisión. El perfil de la revista se apoyaba en valores como la solidaridad, el respeto y el esfuerzo, y apuntaba a un público mayoritariamente de sectores medios y populares, especialmente en el Gran Buenos Aires y el interior del país.

La revista contó entre su staff a ilustradores como Salinas, Arancio, Roume, Oswald y directivos tales como Ricardo Colangelo, Marcela Codda, gente que transcendió más allá de la misma revista.

Durante sus primeros años, la publicación fue desarrollada en asociación con la editorial Julio Korn. Más adelante, García Ferré fundó su propio sello y amplió su trabajo con otras publicaciones como Muy Interesante y Ser padres hoy. El equipo que integraba la redacción y el área artística incluía ilustradores destacados y colaboradores que dejaron su impronta en la publicación.

Los ejemplares más vendidos de Anteojito solían ser los que coincidían con fechas patrias. El diseño y los contenidos estaban pensados para chicos de alrededor de diez años, una franja etaria clave en la formación inicial. Su formato era más accesible que los manuales escolares, lo que lo convertía en un recurso complementario en el hogar. A diferencia de revista Billiken, con su propuesta más cosmopolita, que afianzaba su mercado en la Capital Federal y un puñado de provincias de Argentina.

En 1989, la revista atravesó un momento difícil tras la pérdida de Inés Geldstein, esposa de García Ferré y colaboradora fundamental en los guiones, la pedagogía y las letras de sus producciones audiovisuales. La empresa, de carácter familiar, también incluía al hermano Jesús como tesorero y a sus hijas en áreas de diseño y coordinación editorial.

La crisis económica de 2001 afectó a numerosos sectores, y la industria editorial no fue la excepción. En diciembre de ese año, García Ferré convocó a su equipo en la redacción de la revista para comunicar que Anteojito cerraría sus puertas, poniendo fin a una etapa que había comenzado en 1964. El anuncio fue emotivo, marcado por el reconocimiento a los años compartidos.

El cierre de Anteojito simboliza también el cambio de época en los medios gráficos. De aquellos días de tiradas semanales de más de 200.000 ejemplares, solo queda el recuerdo de una generación que creció hojeando sus páginas. La historia de la revista, al igual que la de su creador, forma parte del legado cultural y pedagógico de la infancia en nuestro país.

Javier Califano para DIARIO LOMAS

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