Hay autores que no se quedan en los libros. Caminan las calles que habitaron, regresan en las paredes pintadas, en las baldosas gastadas, en la memoria de un barrio que todavía los nombra. A 42 años de la muerte de Julio Cortázar, Banfield vuelve a pronunciar su apellido como una invitación a recorrerlo.
En ese cruce entre literatura, territorio y experiencia colectiva aparece Camino Cortázar, el proyecto que propone redescubrir el barrio desde la infancia del escritor y desde los mundos que creó con su imaginación. Murales, relatos, lecturas y caminatas componen un circuito donde la obra convive con el espacio urbano y el pasado se vuelve presente.

Ezequiel Morante, coordinador general del proyecto, detalla qué significa volver a caminar Banfield siguiendo los pasos del escritor de Rayuela.
— ¿Quiénes conforman el proyecto?
— Actualmente conformamos el equipo junto a las guias turisticas Veronica Castelao y Marcela Marrucho. Mi rol está vinculado a la gestión cultural y el de ellas al diseño de las propuestas y la articulación entre lo turístico, lo educativo y lo artístico.
En conjunto trabajamos en contar la historia de Cortázar desde Banfield y que esa historia se transforme en una experiencia viva para quienes participan del recorrido.
— ¿Qué es Camino Cortázar y cómo nace este proyecto?
— Camino Cortázar es un circuito turístico, cultural y educativo que propone recorrer Banfield siguiendo los pasos de Julio Cortázar. Recordamos su infancia en el barrio y charlamos de su obra literaria que se encuentra plasmada en los murales. El proyecto nace como una idea del colectivo literario El Clandestino, el cual le rinde distintos homenajes al escritor desde el año 2014. El recorrido que guiamos actualmente se debe al cruce entre la literatura, el arte urbano y el turismo local, con la idea de poner en valor el territorio y su historia, y de acercar la figura de Cortázar a nuevas generaciones desde un formato accesible y caminable.

— A 42 años de la partida de Julio, ¿por qué sigue siendo importante recordarlo y volver a su obra?
— Porque Cortázar sigue siendo profundamente actual. Sus textos siguen dialogando con el presente, cuestionando lo establecido y proponiendo otras formas de mirar la realidad. Volver a su obra es volver a hacerse preguntas, a jugar con el lenguaje y a pensar el mundo desde la imaginación y la libertad. Además, para nosotros tiene un valor especial recuperar su vínculo con Banfield y con lo cotidiano.
— ¿Qué es el recorrido “Rayuela” y cómo surge esta propuesta?
— El recorrido Rayuela es una de las propuestas de Camino Cortázar y toma su nombre de la novela más emblemática del autor. Surge como una manera de homenajear no solo el libro, sino también su espíritu: un recorrido no lineal, lúdico, donde cada parada invita a saltar entre la biografía de Cortázar, su obra y el espacio urbano. Este recorrido transita Banfield Oeste, a diferencia del recorrido “Camino de las Hormigas” que recorre Banfield Este.

— ¿Qué lugares forman parte del recorrido y qué se propone en cada parada?
— El recorrido incluye distintos puntos de Banfield vinculados a la infancia de Cortázar, espacios históricos del barrio y murales inspirados en sus cuentos. En cada parada se propone una experiencia distinta: relatos biográficos, lecturas breves, referencias a los textos literarios y al proceso artístico de los murales, siempre buscando que el barrio dialogue con la obra.
— ¿Qué significado tiene realizar esta edición en el aniversario de su muerte?
— Tiene un significado muy especial porque no se trata solo de una conmemoración, sino de un acto de memoria activa. Recordar a Cortázar caminando el territorio que habitó es una forma de mantenerlo presente, de volver a poner su obra en circulación y de resignificar su legado desde lo colectivo.

— ¿Qué tipo de experiencia buscan generar en quienes se suman a la caminata?
— Buscamos generar una experiencia sensible y participativa. Que quienes caminan puedan descubrir Banfield desde otra mirada, acercarse a Cortázar sin solemnidad y sentirse parte de una historia que sigue viva. La idea es que no sea solo un recorrido informativo, sino un paseo que deje preguntas, imágenes y ganas de volver a leerlo.
En tiempos donde la memoria suele reducirse a una fecha en el calendario, propuestas como Camino Cortázar apuestan a otro gesto: caminar, escuchar, leer y volver a mirar el barrio con ojos nuevos. Porque, como sugiere la propia obra del escritor, siempre hay otra casilla a la que saltar.

