martes 24 febrero, 2026

El Palacio Sansinena, la emblemática casona de Temperley que marcó la historia de la ciudad

En el corazón de Temperley se alza una de las construcciones más emblemáticas y cargadas de historia del distrito: el Palacio Sansinena, una antigua casona de estilo inglés que, desde fines del siglo XIX, fue testigo del crecimiento urbano, los cambios sociales y los acontecimientos políticos que moldearon la identidad de la región.

Simón Gastón Sansinena nació en Francia circa 1822 y falleció en Buenos Aires el 25 de Febrero de 1897. Estaba casado con Eleonora María Jacquemand, con quien tuvo un hijo, Francisco Sansinena Jacquemand.

Fue un pionero francés que aprovechó las nuevas tecnologías de finales del siglo XIX para brindar la posibilidad de enfriar las carnes en los barcos de ultramar con el fin de transformar sus saladeros y compañía de sebo.

Hacia 1883 fundó un importante frigorífico y grasería sobre la margen sur del Riachuelo, más precisamente en la hoy llamada Av. Hipólito al Yrigoyen al 200, en tierras del actual partido de Avellaneda. Fue el primer frigorífico de la zona sur.

En 1885 la firma se transforma en Compañía Sansinena de Carnes Congeladas “La Negra“. El crecimiento del establecimiento obligó a la firma a ampliar sus instalaciones. Se vivía por entonces el auge de la industria agro-ganadera y la Compañía Sansinena de Carnes Congeladas cobró rápido auge, participando inclusive en la célebre Exposición Universal de París de 1889.

La residencia fue mandada a construir en 1888 por el ingeniero Sansinena como casa de veraneo. El diseño estuvo a cargo del arquitecto británico Robert Harrison Lomax, reconocido por proyectar importantes edificios como el Buenos Aires Rowing Club en Tigre y el comedor del Bristol Hotel de Mar del Plata.

La mansión se emplazó sobre tierras que habían pertenecido al fundador de la localidad, George Allison Temperley, en una extensa quinta suburbana que ocupaba dos manzanas y reflejaba el estilo de vida introducido por la inmigración inglesa. Rodeada de jardines diseñados al estilo europeo, la propiedad contaba con una amplia forestación de coníferas, cocheras, caballerizas, dependencias de servicio, un invernadero de hierro y vidrio y hasta una cancha de juegos.

El edificio principal, que aún permanece en pie, fue concebido con planta baja, dos pisos, sótano y bohardilla, con un total de 18 habitaciones. Su fachada principal, orientada hacia la calle Fray Justo Santa María de Oro, se destacaba por su cercanía con la estación ferroviaria, mientras que el contrafrente ofrecía una galería con vistas al parque y una terraza superior.

De residencia privada a escenario de la historia

La casona tuvo una breve etapa como residencia familiar. En 1890 pasó a manos de la Constructora Lomas, que tiempo después la rifó, siendo ganadores los miembros del Directorio de la Cervecería Bieckert.

Tres años después, el edificio adquirió protagonismo nacional al convertirse en el cuartel general de la Revolución Radical de 1893, un levantamiento político que tuvo como epicentro la estación ferroviaria de Temperley. La residencia fue conocida entonces como el “Cantón Sansinena”, desde donde se organizaron las acciones revolucionarias que marcaron la historia política de la provincia.

Con el paso de las décadas, la propiedad cambió varias veces de dueño. En los años 20 perteneció al empresario Vernon Lindop, quien impulsó la urbanización de la zona al donar tierras para la apertura de nuevas calles, lo que fragmentó la antigua quinta y dio lugar al desarrollo urbano del barrio.

El vínculo con la educación y su valor patrimonial

En 1946, la mansión comenzó una nueva etapa al ser alquilada para albergar la Escuela de Comercio que luego llevaría el nombre del coronel de marina Tomás Espora. Para adaptarla al uso educativo se realizaron ampliaciones y reformas, consolidando su rol como institución formadora de generaciones de estudiantes.

En 1982, el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires expropió el inmueble, garantizando su continuidad como espacio educativo. Su valor histórico y arquitectónico fue finalmente reconocido en 1994, cuando el Municipio de Lomas de Zamora la declaró Patrimonio Histórico y Cultural mediante una ordenanza.

El incendio que marcó su deterioro

Uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente ocurrió el 1 de enero de 2005, cuando un incendio destruyó gran parte de la estructura, incluidos techos, escaleras y documentación histórica. Las llamas, que se habrían originado por un globo pirotécnico, provocaron daños severos que afectaron la integridad del edificio.

A pesar de los intentos por preservar lo que quedó en pie, el deterioro avanzó con el tiempo. Sin embargo, el Palacio Sansinena continúa siendo un símbolo de Temperley, testimonio de una época de grandes quintas suburbanas y del desarrollo ferroviario que impulsó el crecimiento del sur del conurbano bonaerense.

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