Miles de fieles volverán a caminar este sábado desde Liniers hasta la Basílica de Luján en una nueva edición de la tradicional Peregrinación Juvenil. La convocatoria llevará el lema “Madre, bajo tu mirada buscamos la unidad” y, según anticiparon desde la Iglesia, el movimiento de peregrinos se mantendrá durante toda la noche y hasta la mañana del domingo.
Se trata de la 53° edición de la peregrinación, cuyo recorrido suele demandar entre 12 y 15 horas. La cabecera partirá al mediodía desde el santuario de San Cayetano, aunque distintos grupos comenzarán a caminar antes. El obispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig, celebrará una misa a las 17 en la plaza de la Basílica, mientras continúe el arribo de los primeros peregrinos.
Desde la organización señalaron que la llegada será sostenida durante la noche y hasta la mañana siguiente. El propio Scheinig anticipó que se espera una importante convocatoria y estimó que la columna de fieles podría mantenerse hasta las 8, 9 o 10 de la mañana del domingo.
Un recorrido de hasta 60 kilómetros
La caminata hacia Luján puede alcanzar los 60 kilómetros y contará con un operativo especial para acompañar a quienes participen. A lo largo del trayecto habrá puestos sanitarios, agua y bebidas calientes, además de unos 6.000 voluntarios destinados a brindar asistencia.
Desde la organización recomendaron descansar bien durante la noche anterior, utilizar ropa liviana y elegir calzado adecuado para una caminata de larga distancia. También aconsejaron llevar una botella propia y alimentos livianos, como frutas, caramelos o sándwiches.
Ante el pronóstico de lluvias para la mañana del sábado, se recomendó además llevar una campera impermeable y gorra.
Pedidos, agradecimientos y promesas
La peregrinación reúne a personas con distintas motivaciones. Quienes realizan el recorrido llegan a la Basílica para pedir, agradecer, rezar o acompañar a familiares y amigos.
Scheinig destacó que no existe una única razón para emprender la caminata y mencionó entre las intenciones cuestiones vinculadas con la familia, situaciones personales, la vida y pedidos relacionados con el Papa.
La convocatoria también se caracteriza por los vínculos que se generan durante el recorrido. El obispo recordó una experiencia de su época como seminarista, cuando estuvo a punto de abandonar la caminata y terminó continuando junto a una mujer que peregrinaba para pedir por sus hijos. Según relató, aquella situación le permitió experimentar la solidaridad entre quienes participan.

