domingo 8 noviembre, 2026

Marcha del Orgullo 2026: cómo fue la historia de las movilizaciones en Argentina

La 35° edición se realizará este sábado 7 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires, bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el orgullo resiste”. Desde aquella primera convocatoria de 1992, la movilización creció y acompañó las principales conquistas y reclamos de la comunidad LGBT+.

La Marcha del Orgullo volverá a reunir este sábado 7 de noviembre a miles de personas en las calles de la Ciudad de Buenos Aires. La convocatoria, que este año celebra su 35° edición, tendrá como lema “Cuando el odio avanza, el orgullo resiste” y será una nueva oportunidad para visibilizar los derechos conquistados y las demandas que siguen vigentes.

La historia de la movilización en Argentina comenzó el 2 de julio de 1992, cuando alrededor de 300 personas marcharon desde Plaza de Mayo hasta el Congreso de la Nación. En un contexto de discriminación y persecución, muchos participantes asistieron con máscaras de cartón, pañuelos y anteojos para ocultar sus identidades por temor a perder sus trabajos o sufrir represalias policiales.

En 1993, los organizadores tomaron como referencia la primera marcha internacional del Orgullo, realizada el 28 de junio de 1970 en Nueva York, al cumplirse un año de los disturbios de Stonewall. Entre los principales reclamos de aquella segunda movilización argentina estuvieron la inclusión de la orientación sexual en la Ley Antidiscriminatoria, el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo y el fin de la persecución policial.

De la visibilidad a las primeras conquistas

En 1994, bajo la consigna “Visibles para ser libres e iguales”, la convocatoria superó las mil personas. La movilización reclamó que la prohibición de la discriminación por orientación sexual tuviera reconocimiento constitucional. Al año siguiente, referentes como Carlos Jáuregui, Mariela Muñoz, Rafael Freda y Cris Miró tuvieron un lugar destacado en la visibilidad pública del movimiento.

La edición de 1996 estuvo marcada por la crisis del VIH/Sida y la muerte de Jáuregui, uno de los principales impulsores de la marcha. También se intensificaron los reclamos contra los edictos policiales, que habilitaban detenciones arbitrarias de personas homosexuales, travestis y trans.

Un año después, el movimiento decidió trasladar la movilización al primer sábado de noviembre, en homenaje a la fundación de Nuestro Mundo, organización creada en 1967 y considerada pionera del movimiento de liberación homosexual en Argentina y América Latina.

La marcha de 1997 celebró la derogación de los edictos policiales en la Ciudad de Buenos Aires. La convocatoria comenzó a sumar más participantes y aparecieron los primeros camiones con música y las carrozas que hoy forman parte de su identidad. En los años siguientes, las consignas incorporaron la igualdad de derechos, la ley antidiscriminatoria y el cupo laboral travesti-trans.

Las leyes que marcaron un antes y un después

A partir de los años 2000, la movilización ganó masividad y presencia en la agenda pública. En 2001, entre los principales reclamos figuraban la unión civil, la ley antidiscriminatoria y el cupo laboral travesti. En diciembre de 2002, la Legislatura porteña aprobó la Ley de Unión Civil, un antecedente importante para el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo en América Latina.

En 2006, la marcha incorporó con fuerza las demandas por el matrimonio igualitario y una Ley de Identidad de Género. En 2010, la celebración estuvo atravesada por la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, que convirtió a Argentina en el primer país de América Latina en reconocer ese derecho.

Otra conquista llegó en 2012, con la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que permitió modificar el nombre y el sexo registral en el DNI sin exigir diagnósticos médicos, cirugías ni tratamientos hormonales. Ese año, además, se fortaleció el reclamo por el cupo laboral trans y la convocatoria superó las 200 mil personas.

La marcha de 2015 estuvo marcada por el asesinato de la activista travesti Diana Sacayán y la incorporación de los términos travesticidio y transfemicidio para visibilizar los crímenes de odio por identidad de género. En 2016, la movilización volvió a expresar el rechazo a las políticas de seguridad y superó las 250 mil personas.

Una movilización que sigue creciendo

Entre 2017 y 2019, el movimiento LGBT+ articuló sus demandas con las del movimiento feminista. La separación de la Iglesia y el Estado se sumó a las principales consignas y, en 2019, la marcha reunió a más de 400 mil personas.

Durante 2020, debido a la pandemia de COVID-19, la convocatoria se realizó de manera virtual. Al año siguiente, más de 500 mil personas volvieron a ocupar el centro porteño, en una edición atravesada por la celebración del reconocimiento de las identidades no binarias en el DNI y el pasaporte, mediante la opción “X”, y por la sanción de la Ley Diana Sacayán-Lohana Berkins.

Entre 2022 y 2025, la movilización superó el millón de asistentes en ediciones consecutivas. Los reclamos incluyeron la reglamentación de la nueva Ley de VIH, la aparición con vida de Tehuel de la Torre, la defensa de la Educación Sexual Integral y del cupo laboral trans.

En las últimas ediciones también se expresaron cuestionamientos a las políticas de ajuste, al cierre de organismos estatales vinculados con la protección contra la discriminación y a los discursos estigmatizantes. La provisión de medicamentos y tratamientos hormonales y el freno a los despidos en el sector público formaron parte de las demandas.

Este sábado, a 35 años de aquella primera convocatoria, la marcha volverá a las calles con una consigna que pone el foco en la resistencia frente al avance de los discursos de odio y en la defensa de los derechos de la comunidad.

ACTUALIDAD

― Ad ―

spot_img