La Escuela Municipal de Cerámica de Lomas de Zamora volvió a encender su tradicional horno Anagama, en una jornada que reunió a egresadas y egresados, docentes y vecinos en torno a una técnica milenaria de cocción con leña.
La actividad se realizó en la sede de la institución, ubicada en avenida Frías 1475, como parte del cierre de la formación de quienes culminaron este año la Tecnicatura en Cerámica. Durante la jornada, los participantes pudieron conocer de cerca el proceso de cocción de las piezas y el funcionamiento del particular horno.
El Anagama, cuyo nombre significa “horno cueva” en japonés, es una estructura alargada y en pendiente que funciona exclusivamente con leña. El fuego y el humo atraviesan la cámara donde se encuentran las piezas y las cenizas de la madera se depositan sobre las superficies. A las altas temperaturas, este proceso genera esmaltes naturales y texturas únicas en cada pieza.
Más allá del resultado artístico, la horneada representa para los estudiantes el cierre de una etapa marcada por el aprendizaje del oficio, la creatividad y el trabajo colectivo. La experiencia también permite mantener vigente una técnica tradicional dentro de la formación cerámica.
La Escuela Municipal de Cerámica funciona desde 1993 y actualmente cuenta con más de 400 estudiantes distribuidos en dos turnos. Su propuesta combina técnicas tradicionales y contemporáneas y ofrece herramientas vinculadas con la producción artística, educativa y cultural.
En los últimos años, la institución también incorporó nuevos equipamientos para sus estudiantes y docentes, entre ellos 10 tornos alfareros, además de insumos y herramientas. También se anunció la incorporación de nuevos hornos cerámicos de alta temperatura.
Con cada Horneada Anagama, la escuela vuelve a reunir a la comunidad alrededor del fuego, la cerámica y un saber que se transmite de generación en generación.

