La Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) manifestó su preocupación por el impacto de las subas en los servicios públicos y combustibles en las pequeñas y medianas empresas del sector. Martín Pino, titular del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la entidad, detalló que en el último mes se registraron incrementos sustanciales en las boletas de electricidad, con valores que, en algunos casos, superan en $450.000 lo abonado en el mes anterior. A esto se suma el aumento consecutivo del combustible durante la semana pasada, factores que, en conjunto, elevan significativamente los costos operativos.
“Estamos arrancando una semana bastante complicada. Muchos colegas nos informan desde distintas partes de la Provincia de Buenos Aires que están recibiendo las boletas de luz con un incremento, en algunos casos, de $450.000 más de lo que pagaron el mes pasado”, advirtió el referente de CIPAN.
La situación se enmarca en un contexto de dificultades acumuladas para el rubro. Según las estadísticas proporcionadas por CIPAN, en los últimos dieciocho meses unas 1.700 panaderías a nivel nacional cerraron sus puertas de manera definitiva, lo que se tradujo en la pérdida de entre 10.000 y 15.000 puestos de trabajo. Esta realidad se vincula con una fuerte contracción del consumo, que registró una caída del 55% en la venta de pan y del 80% en pastelería en los últimos dos años, agravada por el precio dolarizado de la harina y el fin de la ley de alquileres.
Frente a este escenario, desde la Cámara se realizaron afirmaciones sobre la dirección de las políticas actuales. Martín Pino afirmó que las medidas del Gobierno nacional “están asfixiando a las pymes” y que, en su perspectiva, se está “empujando a los panaderos al exterminio”. El dirigente extendió esta apreciación a otros rubros, como carniceros y verduleros, y manifestó su temor de que, a la conclusión de esta gestión, el panorama industrial a nivel pyme pueda quedar significativamente reducido.


