La empresa alimenticia Georgalos, creadora del emblemático Mantecol, evalúa desprenderse de parte de su histórico portafolio de marcas en un intento por capitalizarse y hacer frente a la fuerte retracción del consumo que atraviesa el país. Entre las etiquetas bajo revisión se encuentran Toddy, Palitos de la Selva y el propio Mantecol, íconos de varias generaciones.
En el segmento de golosinas, la situación es aún más crítica. El informe señala que este rubro sufrió una caída del 14,6%, lo que refleja el retroceso en los hábitos de consumo frente a la pérdida del poder adquisitivo. Georgalos, que emplea a 1.750 personas en todo el país, busca recaudar hasta US$ 200 millones para sostener su operación.
La compañía contrató al Banco Santander para explorar la posibilidad de vender parte de sus marcas o asociarse con inversores estratégicos. El objetivo declarado es modernizar sus plantas, desarrollar nuevos productos y expandirse en mercados regionales. La inversión más importante se proyecta en la planta de Río Segundo, Córdoba.
Georgalos tiene más de 85 años de historia y presencia en siete provincias. Actualmente, exporta el 80% de su producción a América Latina y estima facturar US$ 230 millones en 2025. Sin embargo, esa proyección de crecimiento choca con un mercado interno debilitado por la recesión y el freno al consumo.

En este contexto, resurgen las comparaciones con la crisis de 2001, cuando la empresa se vio forzada a vender el Mantecol, su producto más reconocido. Dos décadas después, en 2022, logró recomprarlo. Hoy, vuelve a considerar su venta en un panorama económico marcado por la incertidumbre y la retracción del mercado.
Miguel Zonnaras, nieto del fundador y actual presidente de la firma, lidera la estrategia desde las oficinas centrales en Villa Martelli. Bajo su gestión, Georgalos había retomado impulso con nuevas adquisiciones, como Toddy y Zucoa, y con la recuperación del Mantecol. El actual contexto plantea un nuevo desafío.
Además de las marcas más populares, el portafolio incluye productos como Nucrem, Bazooka, Flynn Paff, Lengüetazo, Full Maní, Flow Cereal y Nutrifoods. Todas ellas forman parte de la memoria colectiva de los consumidores argentinos y de la historia reciente del país.
El futuro de Georgalos parece estar atado, otra vez, a los vaivenes de la economía nacional. En un mercado que privilegia lo esencial, las golosinas dejaron de ser una compra habitual. La empresa deberá definir si puede sostener su estructura y legado sin resignar sus marcas más simbólicas.

