domingo 25 enero, 2026

Diez hitos fundamentales para entender la historia de Banfield

Para entender la historia de Banfield no alcanza con mirar una tabla de posiciones ni con repasar una lista de títulos. Como toda institución con más de un siglo de vida, su recorrido está hecho de decisiones tomadas en contextos precisos, de momentos que parecieron menores en su tiempo pero que, con los años, resultaron determinantes. Fundaciones, ascensos, regresos, transformaciones sociales y deportivas: cada etapa dejó una marca. Estos diez hitos no pretenden agotar la historia, sino ordenarla, para comprender cómo un club del sur del Gran Buenos Aires fue construyendo, paso a paso, su identidad y su lugar en el fútbol argentino.

1.
La historia de Club Atlético Banfield no empieza con una hazaña ni con una foto gloriosa. Empieza el 21 de enero de 1896, cuando el fútbol todavía no era destino ni industria, apenas una práctica importada, medio extraña, medio improvisada. Fundar un club en ese contexto no fue una apuesta al éxito: fue un acto de insistencia. Banfield nació sin saber si iba a durar. Y tal vez por eso duró.

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2.
En 1897, apenas un año después, Banfield ya estaba jugando competiciones organizadas. No porque hubiera algo importante en juego, sino porque jugar era la única forma de estar. El fútbol no prometía gloria ni dinero; prometía pertenencia. Banfield se metió ahí, en ese barro inicial donde nadie sabía muy bien qué estaba construyendo, pero todos intuían que valía la pena.

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3.
El primer gran sacudón llegó en 1931, cuando el fútbol argentino se volvió profesional. Para muchos clubes fue una frontera peligrosa. Banfield eligió cruzarla. Integrar la Primera División profesional no fue un premio: fue una adaptación forzada. Aprender a convivir con otro ritmo, otro lenguaje, otra presión, sin perder del todo el pulso amateur que lo había traído hasta ahí.

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4.
En 1947 llegó el primer ascenso a Primera División. No como un estallido épico, sino como un alivio profundo. Ascender fue dejar de flotar. Empezar a apoyarse en algo más firme. Banfield empezó entonces a construir una relación menos intermitente —aunque nunca cómoda— con la máxima categoría del fútbol argentino.

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5.
Las décadas del sesenta y setenta no fueron años de títulos ni de vitrinas llenas. Fueron años de fondo. Banfield creció como club social, amplió infraestructura, consolidó su identidad barrial. Mientras otros sobrevivían con urgencias, Banfield construía algo menos visible pero más duradero: una base. Esa que no sale en los resúmenes, pero sostiene todo.

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6.
En 1974, las mejoras del Estadio Florencio Sola terminaron de fijar una idea clave: Banfield no estaba de paso. El estadio dejó de ser solo una cancha para convertirse en una afirmación. Cemento, tribunas, rutina. Nada espectacular. Todo necesario.

7.
El Apertura 2009 cambió una frase que pesaba demasiado: “Banfield nunca salió campeón”. Ese “nunca” se rompió. El título no transformó al club en otra cosa, pero sí corrigió el relato. Banfield dejó de ser el que siempre estaba cerca y pasó a ser el que, una vez, llegó primero.

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8. 2005 – Primera participación en la Copa Libertadores
Banfield disputó por primera vez la Copa Libertadores en 2005, un hecho clave en su historia deportiva. No fue solo un torneo más: fue el ingreso definitivo del club al plano continental, la confirmación de que Banfield ya no era un actor exclusivamente local. Jugar la Libertadores significó medirse con otra escala, otros tiempos y otras presiones, y marcó un antes y un después en la percepción externa —y también interna— del club.





9.
En 2016 Banfield compitió en la Primera División Argentina, volvió a jugar la Copa Sudamericana 2016 y sostuvo una identidad reconocible. No fue un año de gloria, fue un año de consolidación.

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10.
En 2026, Banfield llegó a los 130 años. No como una reliquia ni como una moda pasajera. Llegó como lo que siempre fue: un club que atravesó amateurismo, profesionalismo, crisis, ascensos, descensos y títulos sin dejar de ser reconocible. Banfield llegó hasta acá por una virtud poco espectacular y muy difícil de sostener: la obstinación de seguir estando.

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