Un equipo integrado por más de 50 especialistas de 25 institutos y universidades nacionales elaboró el mapeo y la caracterización más exhaustivos realizados hasta el momento sobre los ecosistemas de la Argentina. El trabajo permitirá mejorar el conocimiento, la conservación y la gestión de los ambientes marinos, acuáticos continentales y terrestres del país.
El proyecto fue impulsado por la Dirección de Biodiversidad de la Subsecretaría de Ambiente, en el marco de la elaboración del Séptimo Informe Nacional de Biodiversidad, y contó con financiamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además, incluyó un convenio de asistencia técnica entre la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET, con la participación de 15 unidades ejecutoras del organismo científico.
Como resultado, los investigadores describieron y caracterizaron 12 ecosistemas marinos, 66 acuáticos continentales y 55 terrestres, mediante información satelital, relevamientos de campo y el aporte de especialistas de todo el país.
Una herramienta para la conservación y la planificación
El informe reúne información detallada de cada ecosistema en fichas que incluyen datos geográficos, ambientales, flora, fauna, estado de conservación, amenazas, servicios ecosistémicos y usos por parte de las personas.
Además, incorpora un Sistema de Información Geográfica (SIG), una herramienta digital que integra mapas con información ambiental y territorial, permitiendo visualizar variables como áreas protegidas, características climáticas y ubicación de cada ecosistema.
Según la investigadora del CONICET Paulina Martinetto, una de las coordinadoras del proyecto, el trabajo representa “un avance significativo para el conocimiento y la gestión de los ecosistemas argentinos”.
Un relevamiento sin precedentes
El estudio constituye el relevamiento más completo disponible sobre los ecosistemas del país. Mientras que investigaciones anteriores se habían concentrado principalmente en los ambientes terrestres, este trabajo integra por primera vez los ecosistemas marinos, acuáticos continentales y terrestres bajo una metodología común.
Entre los ejemplos incluidos en el informe se destacan la Albufera de Mar Chiquita, que brinda servicios vinculados a la pesca artesanal, la regulación hídrica y la educación ambiental; el caldenal, fundamental para la producción ganadera y el control de la erosión; la plataforma magallánica, clave para la pesca y el secuestro de carbono; y las cuencas de los ríos San Juan y Mendoza, esenciales para el suministro de agua dulce, la generación de energía hidroeléctrica y la producción agrícola.
Los especialistas destacaron que esta nueva base de datos será una herramienta estratégica para la conservación de la biodiversidad, la planificación territorial, la evaluación de impactos ambientales y la educación, además de demostrar la capacidad de la comunidad científica argentina para desarrollar proyectos colaborativos de alcance nacional.

