Con la llegada de la primavera, el polen y otras partículas pueden acumularse en ambientes cerrados y agravar las molestias alérgicas. La limpieza húmeda, el cuidado de los textiles y la higiene de las superficies de uso frecuente ayudan a reducir su presencia.
Estornudos, congestión nasal y otras molestias respiratorias son frecuentes durante la primavera, una época en la que aumenta la presencia de polen y otros agentes que pueden desencadenar alergias. Aunque muchas de estas partículas provienen del exterior, también ingresan a las viviendas y oficinas a través de las ventanas, la ropa, el calzado y los sistemas de ventilación.
Frente a este escenario, mantener una rutina de limpieza adecuada puede ayudar a reducir la acumulación de polvo y partículas en los espacios cerrados, tanto en el hogar como en los lugares de trabajo.
Desde Aramark Argentina, el jefe de Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente, Pablo Cardozo, destacó la importancia de prestar atención no solo a la frecuencia de la limpieza, sino también a los métodos utilizados. El polvo y el polen pueden depositarse en muebles, textiles y rincones que suelen quedar fuera de las tareas cotidianas.
Siete recomendaciones para reducir la acumulación de partículas
Para mantener los ambientes más limpios durante la temporada de alergias, se pueden incorporar algunas prácticas sencillas:
- Priorizar la limpieza húmeda: utilizar paños húmedos ayuda a retener el polvo, en lugar de dispersarlo por el ambiente.
- Limpiar de arriba hacia abajo: comenzar por muebles, estantes y superficies elevadas y terminar por los pisos evita que la suciedad vuelva a depositarse en las zonas ya limpiadas.
- Prestar atención a los textiles: cortinas, alfombras y tapizados pueden acumular polvo y otras partículas, por lo que conviene incluirlos en la rutina de limpieza.
- Higienizar las superficies de uso frecuente: escritorios, mesas y teclados requieren atención regular, especialmente en oficinas y espacios compartidos.
- Revisar los rincones menos visibles: marcos de ventanas, rejillas de ventilación, esquinas y sectores detrás de los muebles también pueden acumular suciedad.
- Evitar levantar polvo: barrer en seco o sacudir superficies puede dejar partículas suspendidas en el aire. Siempre que sea posible, es preferible utilizar métodos que permitan capturarlas.
- Mantener una frecuencia regular: realizar limpiezas periódicas ayuda a evitar que el polvo se acumule y requiera intervenciones más profundas.
La limpieza también importa en las oficinas
En los lugares de trabajo, las tareas deben adaptarse al uso de cada espacio. Los sectores de circulación constante, las áreas compartidas y los puestos individuales pueden necesitar distintas frecuencias de limpieza.
Por eso, además de las tareas habituales, es importante prestar atención a las superficies que se utilizan durante toda la jornada y a los espacios donde puede acumularse polvo sin que resulte evidente.
Estas medidas contribuyen a mantener ambientes más confortables durante la primavera. Sin embargo, la limpieza no elimina por completo los alérgenos ni reemplaza el tratamiento médico cuando las molestias son persistentes o afectan la vida cotidiana.

