Durante el primer semestre de 2024, la pobreza infantil en Argentina alcanzó el nivel más alto registrado desde la crisis de 2001-2002. Según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, el 67,3% de niñas, niños y adolescentes del país vivían en condiciones de pobreza, lo que representa un salto de más de 10 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior.
El informe atribuye este incremento al impacto de la inflación y a la pérdida del poder adquisitivo, factores que se profundizaron a partir de las políticas económicas implementadas por el gobierno de Javier Milei en los primeros meses de su gestión.
En contraste, durante el segundo semestre de 2023, el índice había descendido al 52,8% impulsado por políticas sociales como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar. Sin embargo, los especialistas advierten que aquella mejora fue parcial y no logró revertir las desigualdades estructurales que atraviesan al país.
El relevamiento destaca que las regiones del NOA y el NEA siguen siendo las más afectadas por la pobreza infantil. Zonas como Gran Salta, Formosa, La Rioja, Gran Paraná y Gran Resistencia exhiben los indicadores más alarmantes, con la única excepción de Jujuy-Palpalá, que logró cerrar el año por debajo del promedio nacional.
El informe de la UCA vuelve a poner en evidencia la marcada desigualdad territorial que persiste en Argentina. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la pobreza infantil afecta al 27,1% de los menores —el nivel más bajo del país—, en la ciudad de Concordia la situación es crítica: tres de cada cuatro chicos crecen en hogares pobres, elevando el índice al 75%, el más alto registrado a nivel nacional.

