En medio del proceso de desregulación del sistema de salud impulsado por el Gobierno nacional, el poder de compra de los jubilados sufrió una nueva caída. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los medicamentos cubiertos por PAMI aumentaron 41 puntos porcentuales más que las jubilaciones mínimas con bono en el último año.
El dato corresponde al mes de abril y refleja una tendencia sostenida que afecta de lleno a los ingresos de los adultos mayores, quienes destinan una parte creciente de su haber mensual al acceso a tratamientos esenciales. El desfasaje entre los aumentos de precios en salud y las actualizaciones previsionales agrava la situación económica de este sector vulnerable.
De acuerdo con el relevamiento, un jubilado promedio consume al menos cinco medicamentos mensuales, lo que hace que el impacto del alza en los precios sea especialmente significativo. En los últimos dos años, el lugar de los medicamentos en la canasta básica de las personas mayores creció 5 puntos porcentuales, según los registros de la Defensoría de la Tercera Edad.
El informe señala también que la obra social de los jubilados implementó restricciones en la cobertura gratuita de medicamentos. Desde agosto de 2024, PAMI limitó el acceso gratuito a solo quienes cobran hasta 1,5 jubilaciones mínimas, y además condicionó el beneficio a la realización de un trámite adicional.
La medida se profundizó en diciembre del mismo año, cuando se eliminaron 11 moléculas farmacológicas de la cobertura total, que se sumaron a otras 44 eliminadas en junio. Esto representó una reducción significativa del vademécum gratuito que, desde su creación en marzo de 2020, había sido uno de los pilares de contención económica para jubilados y pensionados.
En ese momento, la cobertura integral de medicamentos esenciales —complementada por coberturas del 80% para medicación ambulatoria y del 100% para tratamientos especiales— significaba un ahorro promedio de $84.988 en diciembre de 2024, lo que equivalía a un 26% de una jubilación mínima con bono.
Con el nuevo esquema, los jubilados deben afrontar mayores gastos de bolsillo justo cuando sus ingresos pierden poder adquisitivo mes a mes. La caída del poder de compra frente al costo de los medicamentos no solo representa una injusticia económica, sino un riesgo directo para la salud de miles de personas mayores, cuya estabilidad depende de un acceso regular y garantizado a los tratamientos.

