Tras semanas de complicaciones de salud y pocos días después de haber recibido el alta médica, este lunes 21 de abril falleció el Papa Francisco a los 88 años. El anuncio oficial fue realizado por el cardenal Kevin Farrell, camarlengo del Vaticano.
“Queridos hermanos y hermanas, con profundo pesar debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco”, expresó Farrell en un comunicado leído desde la Santa Sede.
El Papa Francisco, nacido como Jorge Mario Bergoglio el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, fue una figura clave de la Iglesia Católica en el siglo XXI. Desde su elección en 2013, su pontificado se caracterizó por un enfoque pastoral centrado en la misericordia, la cercanía con los pobres, el diálogo interreligioso y la defensa del medio ambiente.
A lo largo de sus doce años como Obispo de Roma, Francisco se convirtió en una voz moral en tiempos convulsos. Promovió el cuidado de la “casa común”, abogó por una Iglesia más austera y siempre se mostró cercano a los marginados y migrantes. Su carisma, sencillez y fuerte compromiso social le valieron reconocimiento tanto dentro como fuera del ámbito religioso.
“El Obispo de Roma, Francisco, regresó a la Casa del Padre a las 7:35 de esta mañana”, señaló el comunicado oficial del Vaticano.
“Su vida entera fue un testimonio de fidelidad, valentía y amor universal. Dedicó cada uno de sus días al servicio del Señor y de la Iglesia, especialmente en favor de los más pobres y excluidos. Con profunda gratitud por su ejemplo, encomendamos su alma al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino.”
Ayer domingo, en lo que sería su última aparición pública, Francisco se presentó en el balcón de la Basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición Urbi et Orbi. Ante una multitud de más de 35.000 fieles reunidos en la plaza, el Papa, visiblemente debilitado y en silla de ruedas, no leyó su mensaje personalmente, pero dejó un llamado firme a favor de la libertad religiosa como base para la paz mundial.
“No puede haber paz sin libertad de religión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones de los demás”, expresó.
Durante los actos de Semana Santa, ya había delegado gran parte de las ceremonias debido a sus problemas respiratorios. La misa de Pascua fue oficiada por el cardenal Angelo Comastri, mientras Francisco solo apareció para impartir su bendición y saludar con un breve: “Buena Pascua”.
Su partida deja una profunda huella en millones de fieles alrededor del mundo y abre una nueva etapa para la Iglesia Católica, que pronto deberá iniciar el cónclave para elegir a su sucesor.

