Andrea Silva, vecina de Lomas de Zamora, y Marisa Gómez, de Lanús, impulsan una comunidad que se reúne el último sábado de cada mes en la Plaza Steinberg, en Villa Galicia. Además de intercambiar plantas, el grupo se convirtió en un espacio de encuentro y acompañamiento.
Lo que comenzó como una iniciativa para conseguir nuevas especies para el jardín se transformó en una comunidad donde compartir experiencias, hacer amistades y encontrar un momento de tranquilidad. En Lomas de Zamora, un grupo de vecinos se reúne cada mes para intercambiar plantas y descubrió que la actividad también puede convertirse en una forma de terapia.
La propuesta es impulsada por Andrea Paola Silva, vecina de Lomas, y Marisa Beatriz Gómez, de Lanús. Ambas se conocieron en otros encuentros de intercambio y, hace aproximadamente seis meses, decidieron crear su propio espacio en la zona.
Las reuniones se realizan el último sábado de cada mes en la Plaza Steinberg, en Villa Galicia. El próximo encuentro anunciado en la convocatoria original será el sábado 31 de octubre, a partir de las 14.
Cómo funciona el intercambio de plantas en Lomas
La dinámica es sencilla: quienes participan pueden llevar plantas, plantines o semillas para intercambiarlos por otras especies que todavía no tienen. También se aceptan insumos para jardinería, como tierra, humus y macetas, además de alimentos no perecederos para realizar canjes.
Aunque el intercambio es el eje de la propuesta, también hay plantas a la venta a precios accesibles. Muchas integrantes reproducen sus propias especies para llevar plantines y compartirlos con otras personas.
De esta manera, el grupo promueve la jardinería y la huerta doméstica, al tiempo que facilita el acceso a plantas que pueden resultar costosas cuando se compran adultas en un vivero.
Las plantas como una forma de encontrar bienestar
Con el crecimiento de la comunidad, las organizadoras descubrieron que el encuentro ofrece mucho más que la posibilidad de ampliar una colección de plantas. Para muchas personas, se convirtió en un espacio donde conversar, compartir preocupaciones y desconectarse por un rato de los problemas cotidianos.
Regar, reproducir especies, preparar plantines y esperar la floración son algunas de las tareas que forman parte de esa rutina. Para quienes participan, ver crecer una planta también puede convertirse en una fuente de satisfacción.
Una comunidad que crece en Villa Galicia
Además de compartir conocimientos sobre jardinería, las reuniones permiten generar vínculos entre personas que tienen intereses en común. En cada encuentro hay charlas, recomendaciones y experiencias personales que fortalecen el sentido de pertenencia.
La iniciativa continúa creciendo a partir de la participación de vecinos que se acercan tanto para intercambiar especies como para disfrutar de una tarde al aire libre.
Quienes quieran sumarse al grupo o conocer las próximas fechas de encuentro pueden encontrar más información en el grupo de Facebook Intercambio de plantas.

