miércoles 16 septiembre, 2026

La natalidad cayó un 46% en Argentina en menos de una década

Entre 2015 y 2024, los nacimientos pasaron de 770.040 a 413.135. Especialistas analizan el cambio demográfico y la importancia de contar con información sobre fertilidad.

La cantidad de nacimientos en Argentina se redujo drásticamente en los últimos nueve años: en 2015 se registraron 770.040 nacidos vivos, mientras que en 2024 la cifra descendió a 413.135.

La diferencia representa cerca de 357 mil nacimientos anuales menos y una caída aproximada del 46%. En 2023 se habían registrado 460.902 nacimientos, por lo que entre ese año y 2024 también se produjo una reducción cercana al 10%.

Los registros muestran una tendencia sostenida de descenso de la natalidad, que modifica el escenario demográfico del país.

Menos hijos por mujer

La transformación también se refleja en la cantidad promedio de hijos. Datos difundidos por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ubican la tasa global de fecundidad argentina en torno a 1,2 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1.

En 2023, el organismo había informado una tasa de 1,33 hijos por mujer, mientras que documentos anteriores la ubicaban en 1,4.

La tendencia argentina se inscribe en un fenómeno mundial. De acuerdo con la revisión 2024 de World Population Prospects de Naciones Unidas, la fecundidad global se ubica en 2,25 hijos por mujer, frente a 3,31 en 1990.

El debate sobre la fertilidad

En el marco del XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR 2026), que se desarrolla en Buenos Aires del 16 al 18 de septiembre, especialistas plantean la necesidad de incorporar la fertilidad a la conversación sanitaria.

La caída de la natalidad debe analizarse también desde la perspectiva de cuándo las personas desean tener hijos y qué sucede entre ese deseo y la posibilidad biológica de concretarlo.

Los especialistas remarcan que brindar información sobre fertilidad no implica promover la maternidad ni indicar tratamientos a quienes no los necesitan. El objetivo es que cada persona pueda tomar decisiones informadas sobre sus proyectos familiares.

La edad y la preservación de óvulos

La edad es uno de los principales factores que influyen en la fertilidad femenina. Con el paso de los años disminuyen la cantidad de ovocitos disponibles y, especialmente, su calidad.

En este contexto, la criopreservación de ovocitos mediante vitrificación puede ser una alternativa para quienes desean preservar su fertilidad. El procedimiento consiste en recuperar óvulos maduros y conservarlos a temperaturas extremadamente bajas para un eventual uso futuro.

La American Society for Reproductive Medicine (ASRM) analizó evidencia sobre la criopreservación planificada de ovocitos. Uno de los estudios citados registró una tasa de embarazo clínico del 60,2% en mujeres que habían congelado sus óvulos antes de los 38 años, frente al 43,9% entre quienes lo habían hecho a partir de esa edad.

Sin embargo, la organización advierte que la evidencia disponible no permite establecer una edad óptima universal ni garantizar una determinada probabilidad de nacimiento.

Información para decidir

Detrás de las estadísticas existen historias diversas y decisiones condicionadas por factores económicos, laborales y personales.

Los especialistas sostienen que el asesoramiento reproductivo debería formar parte de los controles ginecológicos habituales, antes de que aparezcan dificultades para lograr un embarazo.

La consulta permite revisar antecedentes, conversar sobre los proyectos reproductivos y evaluar, cuando corresponde, la reserva ovárica.

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