viernes 4 septiembre, 2026

Día de la historieta: de Hora Cero a Fierro, la identidad argentina en viñetas

Cada 4 de septiembre, Argentina conmemora el Día de la Historieta, una fecha que desde 2010 busca reconocer la trayectoria y el aporte de los dibujantes y guionistas que construyeron un género fundamental en la cultura nacional. La celebración no es casual: un 4 de septiembre de 1957, la Editorial Frontera publicó el primer número de la revista Hora Cero, un hito que marcaría lo que los especialistas denominan la “Edad de Oro” de la historieta argentina.

La Ley 26.652, sancionada en 2010, instituyó esta fecha con el objetivo de rendir homenaje a las innumerables obras que vieron la luz en aquella publicación y a los artistas que, con el correr de los años, continuaron enriqueciendo el género. Aquel suplemento inicial contenía trabajos que con el tiempo se volverían emblemáticos, como El Eternauta, creada por Héctor Germán Oesterheld, junto a otras series como Ernie Pike y Sherlock Time, que marcaron a generaciones enteras de lectores.

Oesterheld: el guionista que llevó la historieta a otra dimensión

La figura de Héctor Germán Oesterheld resulta ineludible al hablar del desarrollo de la historieta nacional. Su obra más célebre, El Eternauta, trascendió las páginas de las revistas para convertirse en un fenómeno cultural que en 2025 dio el salto a la pantalla de Netflix con una adaptación s cargo de Bruno Stagnaro y Ricardo Darin. Pero su legado va mucho más allá de esa creación. Oesterheld fue el fundador de la editorial Frontera que albergaria a títulos de su autoría como Sargento KirkTiconderoga y Ernie Pike, estos últimos con dibujos de Hugo Pratt; Sherlock Time  junto a Alberto Breccia; y Joe Zonda y Rolo, el marciano adoptivo, en colaboración con Francisco Solano López.

El guionista tenía una concepción particular sobre el heroísmo, que plasmó en el prólogo de su obra más reconocida. Para Oesterheld, el único héroe válido era el que actuaba en grupo, rechazando la figura del héroe solitario. Esta filosofía atravesó toda su producción y, paradójicamente, también su propia vida.

Oesterheld militó en Montoneros, lo que lo obligó a pasar a la clandestinidad durante la década de 1970. Sus cuatro hijas fueron desaparecidas y su esposa Elsa quedó sola en la casa familiar. A pesar de las circunstancias, el guionista continuó escribiendo mientras se ocultaba en viejas redacciones. Fue en ese período cuando redactó El Eternauta II, una secuela que, junto a la nueva versión del cómic original dibujada por Breccia, contenía una clara lectura política. El 27 de abril de 1977 fue capturado en La Plata y su asesinato ocurrió al año siguiente.

Fierro: la revista que nació con la democracia

Pero la historieta argentina no se detuvo en los años dorados. En septiembre de 1984, diez meses después de la asunción de Raúl Alfonsín y en pleno proceso de transición democrática, apareció una nueva publicación que marcaría un antes y un después: la revista Fierro. Bajo el subtítulo Historietas para sobrevivientes, y con la dirección de Andrés Cascioli, la revista fue editada por La Urraca y sucedió a la conocida Superhumor. Su nombre evocaba al legendario cómic de Raúl Roux publicado en Patoruzito, y simbolizaba la dureza y el espíritu aventurero de la identidad argentina.

Fierro surgió en un contexto cargado de simbolismo. La sociedad argentina atravesaba entonces los juicios a las juntas militares y la publicación del informe Nunca Más por parte de la CONADEP, mientras el fantasma del terrorismo de Estado y los problemas económicos aún pesaban sobre el presente. La revista Fierro se posicionó como una trinchera crítica, tanto hacia el legado de la dictadura, utilizando la sátira y la experimentación narrativa, sus páginas diseccionaron la impunidad, cuestionaron la narrativa de los “dos demonios” que equiparaba a víctimas y perpetradores, y abordaron traumas no resueltos.

El contenido de Fierro entrelazaba la reflexión histórica con la crítica política. En su número inaugural, por ejemplo, se serializó La batalla de las Malvinas, una obra de Ricardo Barreiro, Carlos Pedrazzini, Alberto Macagno y Marcelo Pérez que se extendió a lo largo de siete entregas. Allí, la guerra de 1982 iniciada por el dictador Leopoldo Galtieri aparecía ligada a la represión interna, con representaciones realistas de protestas, secuestros por grupos paramilitares y homenajes explícitos a figuras desaparecidas como el propio Oesterheld.

La revista reunió a artistas consagrados y emergentes que marcaron una época: Horacio Altuna, Carlos Sampayo, Carlos Nine, Roberto Fontanarrosa y Enrique Breccia, entre otros. Bajo la supervisión editorial de figuras como Juan Sasturain y el diseño de Juan LimaFierro construyó un puente entre las tradiciones humorísticas previas al exilio y las narrativas visuales innovadoras que florecieron tras la dictadura. Su impacto fue tal que, a lo largo de sus cien números (hasta diciembre de 1992), se convirtió en un faro para varias generaciones de dibujantes y guionistas, consolidando un espacio donde la historieta dejó de ser solo entretenimiento para transformarse en un instrumento de memoria y debate.

Un género que perdura

Con el paso de las décadas, la historieta argentina se consolidó como un medio de expresión artística y narrativa de primer orden. Obras como Mafalda, de Quino; Patoruzú, de Dante Quinterno; Macanudo, de Ricardo Liniers; e Inodoro Pereyra, de Roberto Fontanarrosa, se convirtieron en clásicos que trascienden generaciones y que hoy forman parte del imaginario colectivo del país.

La fecha del 4 de septiembre no solo recuerda aquella publicación fundacional de 1957, sino que invita a reflexionar sobre el presente y el futuro de un arte que, a más de sesenta años de aquel hito, sigue encontrando nuevos lectores y creadores dispuestos a continuar una tradición que combina dibujo, narrativa y crítica social con una vitalidad inagotable. Las historias de  Hora Cero y Fierro forjaron recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la viñeta y la palabra pueden ser herramientas de resistencia y construcción de memoria.

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