martes 25 agosto, 2026

El día que Borges visitó Turdera: una historia que une al creador de Ficciones y El Aleph con Lomas de Zamora

Ayer, 24 de agosto, se celebró el Día del Lector en homenaje a Jorge Luis Borges. La fecha resulta una oportunidad para recuperar una historia poco conocida: el vínculo que el escritor mantuvo con Turdera, una de las localidades más tradicionales de Lomas de Zamora, que además apareció como inspiración para parte de su universo literario.

Borges, uno de los autores más destacados de la literatura universal, quedó cautivado por la atmósfera suburbana de Turdera. Sus calles, sus personajes y el paisaje de la zona alimentaron relatos atravesados por duelos, compadres y noches cargadas de misterio. Uno de los lugares que más llamó su atención fue la esquina de Frías y Preti, donde se encontraba el rancho de los hermanos Iberra, que luego inmortalizó en la “Milonga de dos hermanos”.

El vínculo fue más allá de la literatura. En 1969, Borges visitó Turdera para firmar ejemplares de sus libros en la librería Estévez. Durante aquella jornada también fue entrevistado por estudiantes del Colegio San Jorge para el periódico Fe, Bondad y Valor y la revista escolar Siglo XX. La institución había sido fundada por los padres de Jorge Origone, historiador e investigador lomense especializado en la historia de Turdera.

“Ese viernes otoñal del 69, los adolescentes despidieron al maestro de las letras con aplausos y muchas ganas de escribir”, recordó Origone al reconstruir aquel encuentro. La visita dejó una huella particular en una comunidad que ya formaba parte del imaginario del escritor y que, décadas después, conserva parte de esa historia entre sus calles.

Pero aquella no fue la única ocasión en la que Borges estuvo ligado a Turdera. También presidió un concurso literario en el Club Alumni, donde entregó el Premio Rotaract 1968 a Dora Giacomini por su obra “Mi Dios ha muerto”. Además, en una entrevista con el periódico El Tiempo, contó sobre su costumbre de recorrer a pie los suburbios y mencionó sus caminatas hasta Turdera, Burzaco, Temperley y Mármol. Así, entre literatura, caminatas y encuentros con vecinos, Borges dejó su propia huella en uno de los rincones más singulares de Lomas de Zamora.

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