Mucho antes de convertirse en uno de los accesos más transitados del conurbano bonaerense, el Puente La Noria ya era un paso estratégico sobre el Riachuelo. Con más de dos siglos de historia, el emblemático cruce continúa siendo la principal puerta de entrada a Ingeniero Budge y un punto de referencia para miles de vecinos que lo atraviesan todos los días.
Los orígenes del lugar se remontan a la época colonial, cuando era conocido como el “Paso de Zamora”. En ese entonces, la poca profundidad del Riachuelo y el firme suelo de tosca permitían cruzar el río, convirtiendo al sitio en un punto clave para la comunicación entre ambos márgenes.
Con el paso de los años, el cruce comenzó a llamarse “Paso de la Noria”, en alusión a una noria instalada en una chacra cercana para extraer agua. Esa denominación terminó imponiéndose y dio origen al nombre con el que hoy se conoce uno de los puentes más importantes del Área Metropolitana de Buenos Aires.
A medida que creció la región, el antiguo paso fue reemplazado por distintas estructuras para responder al aumento del tránsito y a las modificaciones en el curso del Riachuelo. El viaducto actual soporta diariamente la circulación de miles de vehículos y se consolidó como un corredor fundamental entre Lomas de Zamora y la Ciudad de Buenos Aires.
Para los habitantes de Ingeniero Budge, el Puente La Noria es mucho más que una vía de conexión. Es un símbolo de identidad barrial y un testigo del desarrollo de la comunidad, que mantiene vigente una historia iniciada hace más de 200 años y que sigue formando parte de la vida cotidiana del sur del conurbano.
Fuente: Diario La Unión

