viernes 17 julio, 2026

Descubren un molusco gigante que habitó la Patagonia hace 185 millones de años

Un equipo de científicos del CONICET describió una nueva especie de molusco extinto que vivió hace 185 millones de años en la Patagonia argentina. Bautizado Opisoma romeroi, el hallazgo aporta nueva información sobre la fauna marina del Jurásico y fue publicado en la revista científica Journal of Paleontology.

El fósil fue encontrado en Cerro Granito, en la provincia de Neuquén, aunque permaneció resguardado durante más de 40 años en el Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan A. Olsacher”, de Zapala, y en un repositorio de la Universidad de Buenos Aires (UBA), hasta que fue analizado por especialistas del CONICET y de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata.

Un bivalvo gigante con forma de corazón

Opisoma romeroi era un bivalvo, un grupo de moluscos marinos al que pertenecen las actuales almejas y ostras. Su característica más llamativa era su gran tamaño: alcanzaba los 18 centímetros de longitud, mientras que otras especies del mismo género medían apenas entre dos y tres centímetros.

Además, presentaba una forma similar a un corazón y una gruesa valva compuesta por una gran cantidad de carbonato de calcio, una adaptación que sugiere que vivía parcialmente enterrado en el fondo marino.

La primera autora del estudio, Valentina Cuesta, explicó que el sitio donde fue hallado el fósil también resulta excepcional, ya que representa el registro más austral conocido para este tipo de moluscos.

Una posible relación con microalgas

Los investigadores sostienen que el molusco habría mantenido una relación de fotosimbiosis con microalgas productoras de oxígeno, un vínculo en el que ambos organismos obtenían beneficios.

Según la investigación, Opisoma romeroi habitaba un mar tranquilo y poco profundo, donde las microalgas aprovechaban la luz solar mientras vivían asociadas al molusco, una estrategia similar a la que presentan algunas especies marinas actuales.

El descubrimiento permite ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas marinos que existieron en la Patagonia durante el Jurásico y aporta nuevos datos sobre la evolución de los bivalvos en el hemisferio sur.

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