El llamado “estrés emocional del hincha” durante partidos decisivos, como los del Mundial de fútbol, provoca una serie de cambios fisiológicos que pueden impactar en el sistema cardiovascular, especialmente en personas con factores de riesgo previos. El organismo activa mecanismos similares a los del estrés agudo, con aumento de la presión arterial, liberación de hormonas como adrenalina y cortisol, y variaciones en la frecuencia cardíaca.
El cardiólogo Martín Lombardero, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología, explica que este tipo de respuesta emocional no es equivalente ni al ejercicio físico ni a una situación de peligro real, aunque comparte elementos con ambos. La diferencia central es que, durante un partido, el cuerpo se activa como si debiera “huir o luchar”, pero permanece inmóvil, lo que puede prolongar la activación del sistema nervioso simpático.
Qué ocurre en el cuerpo durante un partido
El organismo puede atravesar una secuencia intensa de emociones —ansiedad, euforia, frustración, alegría— que generan cambios neuroquímicos rápidos. En ese proceso se liberan catecolaminas y cortisol, lo que eleva la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el nivel de glucosa en sangre.
A diferencia del estrés asociado a un peligro real, donde la energía se descarga mediante la acción física, en el estrés del espectador esa activación no se “descarga” completamente. Esto puede generar una recuperación más lenta del equilibrio fisiológico, especialmente en personas con enfermedad cardiovascular previa.
El especialista también señala que, tras partidos de alta carga emocional, pueden mantenerse elevadas la presión arterial y la activación simpática durante varias horas, con menor variabilidad de la frecuencia cardíaca.
Tres formas de estrés y sus diferencias
El análisis distingue tres tipos de respuesta del organismo:
El estrés frente a un peligro real activa un sistema de supervivencia extremo, con liberación masiva de adrenalina y redistribución del flujo sanguíneo hacia músculos y cerebro. Es breve, intenso y diseñado para la supervivencia inmediata.
El estrés físico del ejercicio también eleva hormonas y frecuencia cardíaca, pero se acompaña de vasodilatación, mejora del flujo sanguíneo y beneficios cardiovasculares sostenidos. Además, el retorno al estado de reposo es rápido gracias a la activación del sistema parasimpático.
El estrés emocional del hincha, en cambio, combina activación intensa con inmovilidad. Esto puede prolongar la tensión cardiovascular, ya que el cuerpo no completa el ciclo fisiológico de descarga que ocurre con el movimiento.
Riesgo cardiovascular y evidencia disponible
Diversos estudios citados por el especialista han observado aumentos de eventos cardiovasculares durante partidos de alta tensión, especialmente en personas con antecedentes cardíacos. Sin embargo, también se señala que el riesgo absoluto depende fuertemente del estado de salud previo y de los hábitos durante el evento.
El mayor peligro aparece cuando se combinan factores como suspensión de medicación, consumo excesivo de alcohol, comidas copiosas o falta de descanso.

