sábado 11 julio, 2026

El megalodón alcanzaba los 24 metros: el hallazgo de vértebras perdidas revela cómo vivía el mayor tiburón de la historia

Un conjunto de vértebras fósiles extraviadas durante décadas en un museo de Dinamarca permitió reconstruir con mayor precisión al megalodón (Otodus megalodon), el tiburón prehistórico más grande conocido. El redescubrimiento confirmó que este depredador marino podía alcanzar hasta 24,3 metros de longitud, el equivalente a un edificio de varios pisos, y aportó nuevos datos sobre su longevidad y su dieta.

El hallazgo fue realizado en los depósitos del Museo de Historia Natural de Dinamarca, donde las piezas habían permanecido sin identificar desde la década de 1980. Un equipo internacional de investigadores analizó los restos y publicó los resultados en la revista científica Palaeontologia Electronica.

Un fósil perdido que cambió lo que se sabía del megalodón

Las vértebras recuperadas, de hasta 23 centímetros de diámetro, corresponden a uno de los ejemplares más grandes registrados para cualquier pez conocido. Su análisis permitió validar estimaciones previas sobre el tamaño máximo del megalodón, que hasta ahora dependían en gran medida de fotografías y registros incompletos.

El equipo también utilizó microtomografía computarizada —una técnica de escaneo por rayos X— para observar la estructura interna de los fósiles sin dañarlos. Esto permitió reconstruir con detalle los anillos de crecimiento presentes en las vértebras, similares a los de los árboles.

Cuánto vivía el tiburón más grande del planeta

El análisis de esos anillos reveló que el individuo estudiado habría vivido al menos 64 años, con estimaciones que podrían extenderse hasta 96 años en modelos de crecimiento teóricos. Esto sugiere que el megalodón no solo era un superdepredador en tamaño, sino también uno de los tiburones más longevos conocidos en el registro fósil.

Qué comía el megalodón

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio fue la identificación de restos del tiburón peregrino entre los materiales asociados a las vértebras. Se trata de la primera evidencia directa de la dieta de esta especie extinta, que habría incluido grandes tiburones y, probablemente, también ballenas.

Los investigadores interpretan estos restos como contenido estomacal fosilizado, lo que aporta una nueva perspectiva sobre la cadena alimentaria marina en el Mioceno, período en el que vivió el megalodón hace entre 15 y 3,6 millones de años.

El ocaso de un depredador gigante

Aunque su tamaño le otorgaba una ventaja evolutiva, también pudo haber contribuido a su extinción. El enfriamiento progresivo de los océanos habría reducido la disponibilidad de grandes presas como las ballenas, mientras que otros depredadores más ágiles comenzaron a competir por los mismos recursos.

Con menos alimento y un cuerpo que demandaba grandes cantidades de energía, el megalodón habría perdido su ventaja en un ecosistema en transformación.

Un hallazgo que reordena lo que se sabía

Para los investigadores, el redescubrimiento de estas vértebras no solo confirma el tamaño máximo del megalodón, sino que también ayuda a entender mejor su biología, su crecimiento y su rol ecológico como uno de los mayores depredadores que existieron en la Tierra.

Aun así, los científicos aclaran que las cifras deben interpretarse como estimaciones fundamentadas, no como valores absolutos. En palabras del equipo, los 24,3 metros representan actualmente el límite máximo científicamente justificable para la especie.

El hallazgo, más que cerrar el misterio del megalodón, abre nuevas preguntas sobre cómo vivía y cómo logró dominar los océanos durante millones de años.

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