martes 7 julio, 2026

Un estudio reveló que los incendios en la Patagonia dejaron secuelas en la calidad del agua durante más de dos años

Una investigación del CONICET e INVAP analizó el impacto de un incendio forestal ocurrido en Chubut y detectó cambios en nutrientes, turbidez y composición química de arroyos de montaña.

Un estudio realizado por especialistas del CONICET y INVAP determinó que un incendio forestal de gran magnitud ocurrido en la Patagonia argentina alteró la calidad del agua y la dinámica de nutrientes de distintos arroyos de montaña durante los 28 meses posteriores al evento.

La investigación, publicada en la revista científica Science of The Total Environment, analizó los efectos del fuego sobre los ecosistemas acuáticos y destacó la importancia de monitorear los cursos de agua luego de este tipo de fenómenos para evaluar sus consecuencias ambientales.

El trabajo se enfocó en el incendio ocurrido en 2021 en la zona de Las Golondrinas y El Hoyo, en Chubut, que afectó más de 13 mil hectáreas de Bosque Patagónico. Para medir el impacto, los investigadores compararon cuatro arroyos alcanzados por las llamas con otros cuatro de referencia que no habían sido afectados y presentaban características similares.

Los especialistas identificaron una primera etapa denominada “ventana de perturbación”, un período de alta vulnerabilidad ambiental que comienza especialmente con las primeras lluvias posteriores al incendio. Durante esa fase se registraron aumentos importantes en la conductividad eléctrica, los sólidos suspendidos y la turbidez del agua.

Además, las concentraciones de fósforo llegaron a ser hasta 17 veces superiores en los arroyos afectados respecto de los sitios de comparación. Con el paso del tiempo, mientras los niveles de fósforo disminuyeron, se observó un aumento sostenido de compuestos nitrogenados, principalmente nitratos.

El estudio también detectó un incremento inicial de algunos metales pesados, incluso en zonas no alcanzadas directamente por el fuego. Los investigadores explicaron que esto podría estar relacionado con el transporte de partículas generadas por la combustión a través del viento.

Desde el CONICET señalaron que estos cambios pueden generar consecuencias a largo plazo sobre los ecosistemas acuáticos, al modificar las cadenas alimentarias y afectar potencialmente la calidad del agua destinada al consumo humano.

Los especialistas remarcaron que el monitoreo permanente de ríos y arroyos resulta fundamental para detectar impactos ambientales y desarrollar estrategias de conservación frente al avance de los incendios forestales.

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