El atleta de larga distancia perdió la visión por completo en 2005, pero encontró en el running una nueva forma de libertad. Hoy se prepara para alcanzar una marca que le permita intentar clasificar a una de las pruebas más exigentes del mundo.
Correr significa libertad para muchos deportistas, pero para Bernardo Romano representa mucho más: es una manera de superarse, recuperar independencia y demostrar que no existen límites cuando hay determinación. El atleta ciego de Lomas de Zamora se convirtió en uno de los principales referentes argentinos en carreras de larga distancia y ahora persigue un objetivo enorme: clasificar al Spartathlon, la histórica competencia de ultradistancia que se realiza en Grecia.
La historia de Romano fue dada a conocer por el portal especializado Más Deporte Web, en una entrevista realizada por el periodista Fede Sánchez Parodi, donde el corredor repasó su camino, sus desafíos y la preparación para su próximo gran reto.
Bernardo quedó completamente ciego en 2005 a raíz de una miopía degenerativa hereditaria. Durante años tuvo que adaptarse a una nueva realidad, enfocándose primero en sus estudios y en aprender a desenvolverse de manera independiente.
“Correr fue volver a nacer, es una libertad total. Todavía me asombro de lo que logro, no pienso parar”, expresó el atleta.
Desde chico estuvo vinculado al deporte. Probó con el fútbol, acompañado por su padre, y luego pasó por disciplinas como handball, básquet y atletismo. Su objetivo inicial era correr un maratón, pero cuando estaba cerca de cumplir esa meta perdió la visión por completo y tuvo que dejar de lado la preparación para afrontar una nueva etapa.
El regreso al running y una nueva oportunidad
Años después volvió a acercarse al deporte de la mano del equipo Lazos Solidarios, donde conoció a Sandra Sánchez, su guía en las competencias.
“No tenía ni idea de que había guías. Recién en 2023 llegué a un grupo de corredores que se sumaban a carreras”, recordó Romano.
Con entrenamiento y constancia, comenzó a recuperar ritmo competitivo hasta convertirse en uno de los corredores ciegos más destacados del país en pruebas de ultradistancia.
El atleta sostiene que el verdadero esfuerzo está detrás de cada carrera: “Las medallas se ganan en los entrenamientos”. Para él, la preparación diaria es la clave para conseguir resultados.
También reconoce las dificultades que atraviesa un deportista de alto rendimiento: los costos de las inscripciones, la alimentación, el equipamiento y los viajes representan grandes desafíos económicos.
Un sueño llamado Spartathlon
El gran objetivo de Bernardo es conseguir la clasificación al Spartathlon, una de las competencias de resistencia más exigentes del mundo, que combina historia y extrema exigencia física.
Recientemente logró superar los 140 kilómetros en una prueba de 24 horas en General Pico, aunque tuvo que reducir el ritmo por una molestia en la rodilla. Ahora apunta a alcanzar los 180 kilómetros en una jornada, una marca que le permitiría ingresar al proceso de selección para obtener un lugar en la competencia griega.
“Si llego a quedar dentro de los que tienen dorsal, buscar los fondos para viajar será otra historia”, explicó.
Además del running, Romano encontró en la música otra forma de expresión. Tras aprender a leer partituras en braille y estudiar guitarra clásica, actualmente integra el grupo Ensamble Sur de Lomas de Zamora como percusionista.

