lunes 8 junio, 2026

La apertura importadora golpea a la industria textil: ya se perdieron más de 22 mil empleos y 800 empresas

Un informe de la Fundación Pro Tejer advirtió sobre el profundo deterioro que atraviesa la cadena textil e indumentaria. Caída de la producción, desplome de las ventas, fábricas semiparalizadas y récord de importaciones de prendas terminadas configuran un escenario de fuerte crisis para uno de los sectores más intensivos en mano de obra del país.

La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Según un relevamiento de la Fundación Pro Tejer, la producción del sector cayó 23,3% interanual en marzo y se ubicó 31,3% por debajo de los niveles registrados en 2023. En paralelo, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 8,9% respecto del mismo mes del año anterior y acumuló una baja del 22% frente a los registros de hace tres años.

La crisis también impactó de lleno sobre el empleo. El informe señala que el sector textil, confecciones, cuero y calzado encabeza la caída del trabajo asalariado registrado privado en la Argentina, con una contracción del 18% desde diciembre de 2023. En términos absolutos, esto representa la pérdida de 22.156 puestos de trabajo en poco más de dos años, una cifra que supera incluso a la registrada en la construcción.

La utilización de la capacidad instalada alcanzó niveles críticos. Durante marzo, las fábricas textiles operaron apenas al 40,2% de su capacidad y, en promedio, siete de cada diez máquinas permanecieron apagadas durante el primer trimestre del año. A la par, desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados desde fines de 2023, equivalente al 13% del entramado empresarial del sector. Los segmentos más afectados fueron la indumentaria y el cuero y calzado.

Mientras la producción local se contrae, las importaciones de prendas terminadas alcanzan niveles récord. Durante el primer cuatrimestre del año, el ingreso de indumentaria aumentó 79% en cantidades y las confecciones crecieron 55%. Desde Pro Tejer sostienen que la apreciación cambiaria y la desregulación comercial transformaron a la Argentina en un mercado receptor de excedentes internacionales, desplazando la producción nacional y profundizando las dificultades de la industria.

A este panorama se suma el derrumbe de la inversión y la persistente caída del consumo. Las importaciones de bienes de capital para el sector retrocedieron 43% interanual y 65% respecto de 2023, mientras que las ventas de indumentaria acumulan dos años de bajas consecutivas. Frente a este escenario, empresarios y cámaras sectoriales reclaman medidas urgentes de competitividad, financiamiento y alivio fiscal para evitar una pérdida irreversible de capacidades productivas, empleo calificado y desarrollo industrial.

ACTUALIDAD

― Ad ―

spot_img