Un relevamiento sobre salud emocional correspondiente al primer semestre de 2026 advirtió una disminución en los niveles de felicidad y una creciente presencia de síntomas vinculados al estrés y al agotamiento laboral entre los argentinos.
Según el informe elaborado por el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de Insight 21, perteneciente a la Universidad Siglo 21, el 46,8% de las personas consultadas aseguró sentirse feliz con su vida, mientras que el 23,8% presentó indicadores compatibles con estrés crónico laboral o síndrome de burnout.
Los resultados muestran que la percepción de bienestar alcanzó su nivel más bajo desde 2018. Para la investigación se utilizaron herramientas reconocidas internacionalmente, como la Escala de Satisfacción con la Vida (SWLS), empleada por organismos como la OMS y la UNESCO, y el Inventario de Burnout de Maslach (MBI-GS), utilizado para detectar agotamiento relacionado con el trabajo.
Uno de los principales hallazgos del estudio está vinculado al nivel educativo. Entre las personas con educación primaria, apenas el 20% manifestó sentirse satisfecho con su vida y un 32% registró síntomas de burnout, el porcentaje más alto del relevamiento. En contraste, quienes cuentan con estudios de posgrado mostraron mejores indicadores de bienestar, con un aumento del 15% en los niveles de felicidad respecto del año anterior y la menor incidencia de agotamiento laboral, con un 18,5%.
Desde el Observatorio señalaron que la educación funciona como un factor de protección frente al malestar emocional y destacaron que los sectores con menor formación enfrentan mayores dificultades para sostener su bienestar personal y laboral.
La investigación también detectó una importante presencia de síntomas asociados a la ansiedad y al desánimo. El 47% de los encuestados afirmó sentirse nervioso, angustiado o tenso varios días a la semana, mientras que un 34% indicó haber perdido interés o placer en actividades que antes disfrutaba.
Además, los síntomas de burnout aumentaron en todas las franjas etarias durante el último año. Los niveles más elevados se registraron entre las personas de 40 a 49 años y de 50 a 59 años, con tasas del 28% y 25%, respectivamente.
La directora de Insight 21, Florencia Rubiolo, sostuvo que los resultados evidencian la necesidad de colocar la salud mental en el centro de las políticas públicas y de las estrategias organizacionales. Según explicó, fortalecer las herramientas de acompañamiento emocional resulta fundamental para mejorar la calidad de vida y la capacidad de las personas para afrontar contextos de incertidumbre y presión cotidiana.

