jueves 30 abril, 2026

El último capítulo de Ediciones de la Flor: cierra el sello que publicó a Quino y Fontanarrosa

Quienes estos días caminan por el Pabellón Amarillo de la Feria Internacional del Libro se topan con un cartel que no invita a descubrir novedades, sino a despedir un pedazo de la historia editorial del país. Ediciones de la Flor, el sello que supo llevar a Mafalda a miles de hogares y que cobijó a plumas inolvidables como las de Fontanarrosa y Rodolfo Walsh, está liquidando todo su stock. No habrá reediciones futuras. Esta es su última feria.

Fundada en 1966 por Daniel Divinsky y Ana María Miller, la editorial construyó un catálogo que mezclaba humor, política y literatura sin pedir permiso. Allí publicaron desde las tiras de Quino hasta los escritos de Umberto Eco, pasando por las obrasde Griselda Gambaro y las viñets de Maitena, Caloi, Fontanarrosa y Tabaré. Durante casi sesenta años, el sello funcionó como una casa de puertas abiertas para autores que después se volverían monumentales.

Pero el tiempo y los negocios no perdonan. En los últimos tiempos, varios dueños de obras clave empezaron a mirar hacia otros rumbos. La partida más comentada fue en 2025 con la perdida de derechos de la obra completa de Quino, por parte de sus herederos, que migró a una multinacional en busca de mayor alcance regional. Ese movimiento, sumado a la salida de Divinsky en 2015, dejó al sello con un pie en la cuerda floja. Sin sus títulos más fuertes, el proyecto perdió el aire que lo mantenía a flote.

Quienes se acerquen al stand estos días encontrarán ejemplares originales y ediciones que ya no volverán a imprimirse. Es, al mismo tiempo, una liquidación y una oportunidad de colección. Los responsables de la editorial recuerdan que estuvieron en todas las ferias del libros de Buenos Aires desde 1975, incluso cuando sus fundadores estaban presos o exiliados. Ese lazo con los lectores, sostienen, fue siempre lo que les dio sentido.

Ahora la despedida es definitiva. Los ejemplares que quedan —ediciones originales, muchas de ellas difíciles de conseguir— se venden en el puesto del Pabellón Amarillo de la Feria del Libro de Buenos Aires. Para los coleccionistas y los nostálgicos, llevarse uno de esos libros es también llevarse un pedazo de una época con la irreverencia de cambiar el mundo editorial desde una pequeña independiente.

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