martes 21 abril, 2026

La inflación reaparece con fuerza y vuelve a escalar entre las principales preocupaciones

En un contexto económico complejo, la inflación volvió a posicionarse como uno de los principales problemas que preocupan a los argentinos, retomando protagonismo tras haber perdido centralidad durante gran parte de 2025.

Si bien la falta de empleo, la caída de la actividad y el deterioro de los ingresos continúan encabezando las inquietudes sociales, el aumento sostenido del costo de vida volvió a generar malestar en amplios sectores de la población. Subas en alimentos, tarifas de servicios y energía impactan de lleno en el bolsillo y reactivan la percepción de inestabilidad económica.

El gobierno de Javier Milei sostiene como eje de su gestión el combate a la inflación, con una política económica basada en el equilibrio fiscal, la restricción del gasto público y el control de la emisión monetaria. Sin embargo, pese a esa estrategia, los precios continúan mostrando resistencia a una desaceleración más pronunciada.

Durante 2025, distintos relevamientos indicaban que la inflación había descendido en el ranking de preocupaciones, desplazada por problemas como los bajos salarios y el desempleo. Según estudios de la Universidad de San Andrés, solo el 20% de los encuestados mencionaba la inflación como principal inquietud, frente a un 37% que señalaba los ingresos insuficientes y un 36% la falta de trabajo.

No obstante, el escenario comenzó a cambiar en 2026. Nuevos sondeos reflejan que la inflación volvió a escalar posiciones y ya se ubica nuevamente entre los temas más sensibles, con alrededor del 21% de las menciones. Este repunte está vinculado, en parte, a ajustes tarifarios en transporte y energía, que presionan sobre el costo de vida.

Al mismo tiempo, crece la preocupación por el endeudamiento: informes de consultoras privadas indican que dos de cada tres argentinos recurrieron al crédito para afrontar gastos básicos como alimentos o productos de higiene, en un contexto donde los ingresos corren por detrás de los precios.

Así, la inflación deja de ser solo un indicador económico para transformarse en una experiencia cotidiana que condiciona decisiones de consumo, ahorro y expectativas a futuro. En este escenario, el desafío para la gestión económica no solo pasa por contener la suba de precios, sino también por recuperar el poder adquisitivo y generar condiciones de estabilidad que devuelvan previsibilidad a los hogares.

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