domingo 22 febrero, 2026

Gardel en Lomas de Zamora: comó el máximo ídolo del tango terminó siendo socio de Los Andes

Hay noches que pasan a ser parte del eco de la nostalgia, que ni el tiempo y el diluvio más bravo consiguieron desdibujar su recuerdo. El 11 de septiembre de 1933, la lluvia decía presente sobre Lomas de Zamora, sin mermar el ánimo de los entusiastas convocados en la puerta del Teatro Español. Entonces sucedió, apareció un auto blanco del que bajó Carlos Gardel con una sonrisa que ya era marca registrada. No venía solo de visita; venía a jugar de local en dos presentaciones organizadas por la dirigencia del Club Atlético Los Andes.

La organización del evento, que tuvo como epicentro el Teatro Español, no fue un hecho aislado, sino el resultado de vínculos personales y deportivos que definieron la logística de aquella noche inolvidable:  el responsable fue el doctor Roberto Baliña, un ilustre lomense que compartía noches de truco con el “Morocho” en el stud de Maschio y que convenció al ídolo de bajar al sur. Gardel, que cobró apenas 40 pesos por la gauchada, llegó escoltado por sus músicos Riverol, Barbieri y Aguilar, este último el único sobreviviente de la tragedia aérea de Medellín.

Mientras adentro del Español las entradas volaban por un peso con veinte, afuera la avenida Necochea —hoy la ruidosa Hipólito Yrigoyen— era un hervidero de gente empapada que solo quería escuchar una nota del cantor que ya era leyenda. Lo que definió el espíritu de esa jornada fue el momento en que Gardel apartó todo ceremonial y protocoló. Al ver a la pibada que se quedaba afuera por no tener un mango, fue el propio Gardel quien cortó el aire y pidió a los directivos que se abrieran las puertas del teatro y los dejaran pasar. Pero la verdadera mística se trasladó a la sede social de Los Andes, por entonces  en la calle Carlos Pellegrini. entre Laprida y Boedo, el club abrió sus puertas para que el Zorzal siguiera la gira en un ambiente mucho más íntimo y cercano.

El cierre de esta historia tiene ese tinte de descuido y picardía que solo pasa en el conurbano. Entre tanto aplauso y trasnochada, Carlitos se olvidó su guitarra en el club. La dirigencia de Los Andes encabezada por su fundador Gallardon, rápida de reflejos, no solo se la devolvió al día siguiente en su casa de Capital, sino que aprovechó el flete para mandarle el carnet de socio honorario. Así, entre un descuido y un gesto institucional, Gardel quedó fichado para siempre como parte de la familia Milrayitas, dejando en Lomas un rastro de carisma que todavía se siente cuando el tránsito del centro lomense hace un poco de silencio.

El misterio de la guitarra olvidada

Sobre la guitarra que Gardel dejó “colgada” en la sede de Los Andes tras su show, la realidad es tan borrosa como un tango de madrugada. Tras la tragedia de Medellín en 1935, los bienes de Gardel, incluyendo sus guitarras, entraron en un proceso de sucesión complejo liderado por su madre, Berthe Gardes, su heredera universal.

Aunque muchas pertenencias del ídolo terminaron en el Museo Casa Carlos Gardel en el Abasto, el rastro específico de la guitarra que pasó una noche en Lomas se pierde en colecciones privadas. Existen registros de que guitarras históricas del Zorzal están hoy en manos de asociaciones como la Asociación Civil Corrientes y Esmeralda.

El recuerdo del Zorzal en cada rincón de Lomas

En Lomas de Zamora, la huella de esa noche de 1933 no se perdió entre los edificios nuevos, pero para encontrarla hay que saber dónde mirar. Aunque la vieja sede de Carlos Pellegrini ya no existe como tal, la ciudad se encargó de clavar algunos mojones para que el mito del “Zorzal Milrayitas” no muera.

Plazoleta Carlos Gardel: Es el epicentro del homenaje. La Academia del Tango de Lomas de Zamora (ubicada en Díaz Vélez 368) impulsó la colocación de una placa conmemorativa y un mural en este espacio ubicado en Av. Almirante Brown 2600, Temperley. El lugar sirve como recordatorio oficial del paso de Gardel por el partido, reforzado por una ordenanza municipal de 2019 que busca blindar esta parte de la historia local.

Busto en la Plaza de la Libertad: Existe otro punto de referencia en la manzana de Laprida, Beltrán, Gorriti y Posadas. Allí, un busto del Morocho del Abasto custodia el barrio, reafirmando que su vínculo con Lomas fue mucho más que un show de una sola noche.

Teatro Español: Aunque es un espacio activo en la avenida Hipólito Yrigoyen, sigue siendo el “sitio histórico” por excelencia donde la comisión directiva del Club Atlético Los Andes montó el festival que terminó en delirio colectivo. 

Semana del Tango en Lomas de Zamora

La Ordenanza Municipal Nº 17.437 es el marco legal que blinda la identidad tanguera del partido. Sancionada en 2019, esta norma establece oficialmente la Semana del Tango en Lomas de Zamora en torno al 11 de diciembre, fecha que coincide con el Día Nacional del Tango y el nacimiento de Carlos Gardel. 

La movida no salió de un despacho frío, sino que fue una iniciativa de la Academia del Tango de Lomas de Zamora, impulsada por referentes locales como Víctor Giambuzzi, para formalizar el vínculo histórico del municipio con el género. 

La propuesta fue aceptada por el Honorable Concejo Deliberante tras años de gestión de la Academia local para que Lomas tuviera su propio calendario tanguero. Durante esa semana, el Municipio activa festivales, milongas abiertas y espectáculos en puntos clave como la Plaza Grigera y el Teatro del Municipio.

La norma busca rescatar hitos como la visita de Gardel al Teatro Español en 1933 y su posterior nombramiento como socio honorario de Los Andes, dándole un sustento institucional a la narrativa barrial. Además, gracias a este respaldo, se fortalecen espacios como la Plazoleta Carlos Gardel, donde se concentran los homenajes y la colocación de placas que señalizan la ruta que hizo el “Zorzal” por el partido de Lomas de Zamora. 

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