Desde hace casi dos décadas, Lucas Simó deja cada verano Lomas de Zamora para desempeñarse como guardavidas en las playas de Mar del Plata. Con 18 años de trayectoria en la Costa Atlántica, su compromiso con la profesión volvió a quedar en evidencia este último verano, cuando junto a sus compañeros logró salvarle la vida a un nene de 7 años que se encontraba sin signos vitales. El rescate se viralizó en redes sociales y derivó en un reconocimiento oficial por parte del intendente de General Pueyrredón.
La vocación de Lucas comenzó en 2007, cuando decidió formarse como guardavidas en la Cruz Roja Argentina filial Lomas de Zamora. Allí atravesó una preparación exigente que incluyó natación, salvamento aplicado, primeros auxilios y RCP.
Tras finalizar el curso, realizó las prácticas obligatorias en las playas marplatenses, participando en tareas de prevención, rescates y asistencia a bañistas. En 2008, ya egresado, ingresó al cuerpo de guardavidas de Mar del Plata, donde desde entonces enfrenta escenarios tan diversos como imprevisibles.
A lo largo de su carrera, Simó participó en numerosos rescates de alta complejidad, muchos de ellos con fuerte impacto emocional.
El rescate del niño de 7 años marcó uno de los momentos más intensos de su trayectoria. La rápida intervención del equipo permitió revertir una situación límite y salvarle la vida al menor, un hecho que fue ampliamente difundido y reconocido por las autoridades locales.
Oriundo de Lomas de Zamora, Lucas Simó es parte de una tradición que en Mar del Plata se recuerda cada 4 de febrero, fecha en la que se conmemora el Día del Guardavidas en honor a Guillermo Volpe, fallecido en 1978 tras realizar un rescate en Playa Grande. Una jornada que refuerza el valor, la entrega y la vocación de quienes todos los veranos cuidan la vida en el mar.

