El 13 de diciembre de 2009 quedó grabado a fuego en el pueblo del sur del conurbano y, sobre todo, en el corazón de Banfield. Aquel día, el Club Atlético Banfield alcanzó la gloria máxima al consagrarse campeón del Torneo Apertura, logrando el primer título de Primera División de sus más de cien años de historia. No fue una casualidad ni un golpe de suerte: fue el resultado de un equipo valiente, solidario y convencido de que lo imposible también podía vestirse de verde y blanco.
Con Julio César Falcioni como conductor de un grupo que combinó sacrificio, orden y talento, Banfield construyó una campaña inolvidable. Fecha tras fecha, el equipo fue creciendo en silencio, con una fortaleza defensiva histórica y una identidad clara dentro de la cancha. Fue el mejor con 41 puntos y así el nuevo Campeón del fútbol Argentino tuvo su fiesta, en la Boca, en su ciudad y en su estadio.

La ultima fecha, ante Boca, cayó 2 a 0 pero eso no fue motivo de tristeza; Newell´s habia perdido ane San Lorenzo y solo necesitaba que el árbitro pite el final para festejar. Concluido el partido se desató la alegría entre los jugadores, Julio Cesar no paraba de llorar, al igual que la hinchada. Uno de los jugadores claves de aquel equipo fue James Rodríguez. Con 20 años, el 10 de la selección de Colombia formó una tremenda dupla de ataque con Santiago Silva.

La consagración no fue solo deportiva: fue popular, barrial y profundamente emocional. Las calles de Banfield, Lomas de Zamora y todo el sur se tiñeron de verde en una celebración que unió generaciones. Aquel campeonato fue la confirmación de que los sueños también se construyen desde los clubes de barrio, con esfuerzo diario y sentido de pertenencia. Banfield campeón en 2009 no fue solo un equipo que levantó una copa: fue un pueblo que escribió la página más gloriosa de su historia y que, desde entonces, sabe que nada vuelve a ser igual después de tocar el cielo.

