Hace cuatro décadas, el servicio ferroviario en el sur del Conurbano bonaerense experimentó una transformación definitiva. El 6 de noviembre de 1985, el entonces presidente Raúl Alfonsín inauguró oficialmente la electrificación del Tren Roca, un proyecto largamente esperado que inició su circulación comercial con pasajeros el 9 de noviembre del mismo año. Ese día, a las 3:35 de la madrugada, partió desde el andén 2 de la estación Plaza Constitución el primer tren eléctrico, de fabricación Toshiba, con destino a la localidad de Almirante Brown. Diecisiete minutos más tarde, una segunda formación emprendió viaje hacia Ezeiza, estableciendo así el inicio del servicio regular eléctrico.
La puesta en marcha de este sistema significó una mejora inmediata y tangible en los tiempos de viaje. El trayecto hasta Glew se redujo a 40 minutos, mientras que llegar a Ezeiza demandaba 46 minutos. Esta fue una optimización significativa frente a las antiguas formaciones diésel, cuyo servicio se había visto particularmente afectado por las demoras durante el período de obras. La electrificación priorizó a Ezeiza, entonces parte del partido de Esteban Echeverría, como punta de rieles, decisión vinculada a su acceso al Aeropuerto Internacional.
No obstante, los beneficios de 1985 no se extendieron a toda la red. Ciudades de gran importancia como Quilmes, Berazategui y La Plata permanecieron fuera de la cobertura eléctrica inicial. Los ramales hacia La Plata y Bosques culminaron su electrificación recién entre 2015 y 2018, en un proceso desarrollado por etapas. En el intermedio, solo se habilitaron dos tramos menores: Glew–Alejandro Korn en 2002 y Temperley–Claypole en 2004.

Los antecedentes de la obra se remontan a 1973, cuando un consorcio argentino-japonés elaboró el primer estudio técnico. Sin embargo, el proyecto fue postergado ese mismo año por el gobierno interino de Raúl Lastiri. Las negociaciones con Japón se retomaron en 1979, durante la dictadura militar, con la firma de un contrato entre Ferrocarriles Argentinos y las empresas Marubeni, Toshiba y Hitachi. Dicho acuerdo delineaba dos etapas: la primera abarcaría los tramos Constitución–Temperley–Ezeiza–Glew, y la segunda se enfocaría en los sectores hacia La Plata, Bosques y Villa Elisa.
La obra comenzó oficialmente el 19 de diciembre de 1981 con un acto en Plaza Constitución. El primer poste de catenaria se colocó el 31 de agosto de 1982 en la estación Llavallol. En julio de 1983 arribaron al país los primeros coches Toshiba, unidades modernas para la época, caracterizadas por sus tres puertas por lado, la conexión entre vagones y los asientos tapizados en cuerina roja. La materialización de este proyecto hace 40 años marcó un punto de inflexión en la historia del transporte ferroviario para los habitantes de la Zona Sur.

