A los 106 años murió Rosa Roisinblit, presidenta honoraria de Abuelas de Plaza de Mayo y referente internacional en la defensa de los derechos humanos. Su vida estuvo marcada por la búsqueda incansable de su hija Patricia, secuestrada durante la última dictadura, y de su nieto, nacido en cautiverio en la ESMA. Tras 21 años de espera, pudo reencontrarse con él, aunque nunca dejó de acompañar a otras familias en su camino.
Nacida en 1919 en Moisés Ville, Santa Fe, Rosa provenía de una familia de colonos judíos. Estudió obstetricia en la Universidad Nacional del Litoral y llegó a ser partera jefa en Rosario. Más tarde se instaló en Buenos Aires, donde formó su familia junto a Benjamín Roisinblit. En 1952 nació su única hija, Patricia, quien años después se convertiría en militante política.
El 6 de octubre de 1978, Patricia fue secuestrada junto a su compañero, José Manuel Pérez Rojo, por un grupo de tareas de la Fuerza Aérea. Ella estaba embarazada de ocho meses. Su primera hija, Mariana, de apenas quince meses, quedó al cuidado de familiares. Desde entonces, Rosa comenzó una búsqueda que no se detendría hasta su último día.
En ese camino, se sumó a otras mujeres que también buscaban a hijos y nietos desaparecidos. Así nació la organización que luego sería Abuelas de Plaza de Mayo. Junto a compañeras como Estela de Carlotto y “Chicha” Mariani, Rosa fue protagonista en la creación de herramientas como el Banco Nacional de Datos Genéticos y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad.
El 2000 fue un año clave: gracias a un llamado anónimo y al trabajo científico, logró confirmar la identidad de su nieto Guillermo, nacido en cautiverio. El reencuentro fue un símbolo de esperanza, aunque ella siguió firme en la búsqueda de los cientos de niños y niñas apropiados durante la dictadura. “No solo busqué a mi nieto, busqué a todos los nietos”, repetía.
Su compromiso estuvo acompañado por una personalidad cercana y vital. Quienes la conocieron recuerdan su gusto por el tango, el tenis y la ropa colorida. Hasta sus últimos años, incluso en un hogar de adultos mayores, mantenía el interés por las actividades de Abuelas y seguía de cerca cada restitución.
La despedida a Rosa se realizará este domingo en Loyola 1139, desde las 9 de la mañana. A las 12, sus restos serán trasladados al cementerio de La Tablada. Abuelas de Plaza de Mayo la despidió con un mensaje de gratitud por su lucha y su ejemplo. Su legado continuará en la tarea de quienes sostienen la búsqueda de Verdad y Justicia.

