lunes 29 junio, 2026

Lucrecia Martel presentó Nuestra Tierra en el festival de Venecia, un documental centrado en el crimen de Javier Chocobar

La directora argentina Lucrecia Martel participó en la 82ª edición del Festival de Venecia con Nuestra tierra, su primer largometraje documental. La película aborda la historia del dirigente indígena tucumano Javier Chocobar, asesinado en 2009 en la comunidad Chuschagasta, y recupera el juicio a los responsables realizado en 2018. La presentación significó un nuevo reconocimiento internacional para el cine argentino.

El proyecto demandó más de diez años de trabajo y se gestó con la intención de narrar un episodio de gran impacto en la vida de las comunidades originarias. La producción estuvo a cargo de Benjamín Domenech y Santiago Gallelli (Rei Cine), junto a Joslyn Barnes (Louverture Films, Estados Unidos) y Julio Chavezmontes (Piano, México). Según explicó Martel, el objetivo fue trascender los límites de lo local para interpelar al público sobre temas universales como la memoria y la justicia.

En su intervención, la realizadora salteña destacó la relevancia de asumir los riesgos al narrar historias vinculadas a comunidades indígenas. “Siempre que aparece una película sobre una comunidad indígena surge la duda de si uno está autorizado para hablar de esas cosas. Pero es indispensable asumir el riesgo histórico de equivocarse con tal de entender los problemas de un país”, expresó.

La proyección formó parte de la selección oficial del festival y tuvo lugar en la sala principal del concurso. Tras su paso por Venecia, Nuestra tierra continuará su recorrido en festivales internacionales de primer nivel, como San Sebastián, Toronto y Nueva York, consolidando así su presencia en el circuito mundial.

Martel, quien ya había competido en Venecia con Zama en 2017 y presidido el jurado en 2019, reafirmó en esta ocasión su convicción sobre el rol social del cine. “Nos ha tocado un tiempo en el que el cine vuelve a tener una relevancia fundamental para contar lo que está sucediendo. No estemos deprimidos, mantengamos la alegría del trabajo de contar, porque es el bastión más importante que tiene la humanidad para pensarse a sí misma”, afirmó.

Desde la producción se subrayó que el estreno de Nuestra tierra llega en un contexto complejo para el cine nacional. “No es el mejor momento del cine argentino, pero esta película tenía que existir”, señaló Domenech. Con ese espíritu, la obra de Martel propone un relato que vincula una historia local con debates globales y refuerza la presencia del cine argentino en la escena internacional.

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