viernes 3 abril, 2026

¿Por qué el 24 de julio es el Día del Hincha de Temperley?

El 24 de julio de 1993 no es una fecha más en el calendario del Club Atlético Temperley. Ese día, o mejor dicho, esa tarde inolvidable, el Gasolero puso fin a años de angustia y escribió una de las páginas más gloriosas de su historia: regresó oficialmente a los torneos de la Asociación del Fútbol Argentino.

Después de dos años, tres meses y once días de ausencia forzada, producto del fallo del juez José María Durañona que cerró el club y paralizó sus actividades, Temperley volvió a jugar. Y no fue un regreso cualquiera. Fue una epopeya gestada en tiempo récord y con una movilización popular pocas veces vista.

Gracias a una presentación judicial impulsada por los abogados del club junto a la Comisión de Apoyo —liderada por Edith Pecorelli y Enrique Zunnini—, y el apoyo incondicional de cinco familias (Ahualli, Romano, Pecorelli, Colas y Allende) que pusieron sus bienes en garantía, la autorización finalmente llegó.

En apenas 96 horas se preparó todo: el estadio, el operativo, el equipo. Y el 24 de julio, Temperley salió a la cancha para enfrentar a Tristán Suárez por la Primera C. Poco importaba el resultado, lo esencial era estar ahí: en la tribuna, en la platea, con bandera, camiseta, vincha y garganta lista. Pero el destino quiso que fuera completo: triunfo 1-0 con gol de Walter Céspedes a los 42 minutos del primer tiempo, sobre el arco de la Avenida 9 de Julio.

Los once que entraron a la historia fueron: Luis Deleva; Walter Céspedes, Gustavo Palavecino (Villalba), Pablo Rey y Alejandro Faravelli; Diego Di Crocco, Gabriel De Césare y Ramón Aranda; Walter Martín, Gerardo Losas y Sergio Marro (Banegas). DT: Eduardo Lendoiro.

Aquel equipo, acompañado por una hinchada incondicional, fue tan multitudinario que sacó a seis rivales de sus estadios por cuestiones de capacidad. Y dos años más tarde, nuevamente ante Tristán Suárez, Temperley ascendió a la vieja Primera B Metropolitana.

Desde entonces, el 24 de julio se transformó en una fecha sagrada para los celestes. Con el paso del tiempo, quedó inmortalizada como el Día del Hincha de Temperley, un homenaje al amor que resistió la adversidad, a la pasión que no se rinde y a un pueblo que nunca dejó de soñar.

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