Con Leonardo Sbaraglia al frente y la dirección de Ariel Winograd, la ficción se presenta con una premisa clara: “Menem es un drama de ficción basado en hechos reales que narra la historia de una familia riojana cuya vida queda ligada al círculo íntimo del Presidente Carlos Menem”, y retoma la agenda neoliberal que marcó la década.
La plataforma estrenó la miniserie el 9 de julio, fecha patria que Prime Video aprovechó para lanzar seis episodios centrados en el ascenso del riojano y el clima político de los atentados y la convertibilidad. Desde el arranque, el relato tendió la cuerda entre el marketing electoral y las consecuencias sociales de las privatizaciones, telón de fondo del drama nacional.
El elenco identificó sin rodeos a los protagonistas del poder: Sbaraglia compuso a Carlos Saúl Menem, Griselda Siciliani encarnó a Zulema Yoma y Cumelén Sanz interpretó a Zulemita, mientras Agustín Sullivan revivió a Carlos Facundo. Así, la serie puso rostro a una familia que se convirtió en firma política de los años noventa.
La pantalla también recreó al superministro Domingo Cavallo con la mueca de Campi, a María Julia Alsogaray bajo la piel de Mónica Antonópulos —incluida la célebre foto con tapado de piel—, y expuso el entramado mediático con la presencia de Bernardo Neustadt. Junto a ellos aparecieron Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde, piezas clave para entender la salida anticipada del radicalismo y la posterior sucesión justicialista.
La mirada que ordenó la trama fue la de Olegario Salas (Juan Minujín), fotógrafo ficticio que acompañó la campaña y sirvió de puente con otros personajes creados, como la periodista Victoria (Candela Vetrano) y la vedette Sandra (Virginia Gallardo). Sus trayectorias permitieron hurgar en la trastienda del poder y en los costos personales de un proyecto que proclamó “ramal que para, ramal que cierra”. Desde una perspectiva kirchnerista, la serie advierte sobre los riesgos de volver a convertir al mercado en única brújula de la política.

